Artista del mes edición 94


Rafael Padilla Múnera

Antes de nacer ya tenía un nombre —esa manía humana de nombrar lo que aún no existe—. Me dieron el de Rafael Padilla Múnera. No puedo decir con certeza que nací con el arte, quizás, por avatares del destino el arte nació conmigo. La fecha de ese parto, que con seguridad causó dolor a mi madre, fue el 28 de diciembre de 1990.

En esta existencia que ha transcurrido en el crecer, aprender a hablar, caminar, ir al baño solo y entender que el camino del crecimiento tiene muchas montañas, ríos, lagunas y toda la construcción de un paisaje que puede resultar entre caótico y hermoso; encontré en la pintura una forma de habitación interior, un descubrimiento de otra persona, de una de esas dualidades de las que todos los seres hablamos pero que ninguno acepta.

Una cosa soy yo como Rafael artista y otra como el ciudadano de a pie que paga impuestos, hace la fila en el supermercado, lava la ropa, limpia la casa y después de hacer eso, entra a su habitación interior y es artista.

Me levanto como cualquier mortal, lo que me hace inmortal es lo que pinto; ya sea en técnica de óleo, acrílica o mixta. Tengo estudios en diseño y he ganado diferentes concursos que me han permitido un reconocimiento importante en el sector artístico. Ustedes creerán que es mejor que hable de mis títulos, de mis premios, de lo que me ha permitido estar donde estoy; prefiero decirles que las obras son quienes hablan. Permítanse tener un diálogo con mis obras, verlas es verme a mí. Bienvenidos al diálogo de los sentidos.