Fotógrafo del mes edición 93


CARLA ACEVEDO Y SUS RETRATOS DE NIÑOS ENMASCARADOS

Por Gloria N. Ramírez Oliveri*

«La fotografía nos enseña la gente ignorada por la historia escrita.
Fotos propias, de viajeros, de reporteros gráficos
y aun de fotógrafos de estudio, resultan reveladoras
sobre los grandes ausentes de la historia: las mujeres
y los niños. Las imágenes fotográficas funcionan
como testigos de su incontrovertible presencia en la historia».
(Pablo Rodríguez Jiménez)

A Carla Acevedo-Blumenkrantz le interesa la fotografía desde los 12 años. Por entonces solía registrar la vida animal y los acontecimientos familiares y de amigos. Por llevar su pequeña cámara a todas partes se ganó el título de fotógrafa del grupo. De ese tiempo en su tierra natal, San Cristóbal, Venezuela, quedan muchos recuerdos de su adolescencia impresos en el papel. Con el paso del tiempo ella y sus cámaras también se transformaron. Los aparatos desechables de su infancia se fueron reemplazando por modelos más avanzados y su pasión por retratar aumentó. Un día la fotógrafa del grupo tuvo que dejar su tierra y sus amigos para trasladarse a otro país. Algo se le había revelado y ella lo enfatiza en la actualidad: «Mi pasión por la fotografía es verdadera».

Después de estudiar diseño gráfico y fotoperiodismo en Los Ángeles, California —ciudad en la que reside (2021)—, Carla Acevedo consolidó su deseo de hacer retratos de manera profesional porque no tenía duda de que era el género que siempre le había interesado, el que más disfrutaba y el que había madurado con ella. Captar lo esencial de un rostro es una constante en su trabajo.

Admira a retratistas como Irving Penn, Richard Avedon, Annie Leibovitz, Sally Mann y Mario Testino, entre otros. Sobre algunos de ellos puntualiza:

«Por ejemplo, los retratos de gente común con sus uniformes de Irving Penn, «Small Trades», me encantan. También son fascinantes los retratos en blanco y negro de Richard Avedon. En ellos él saca a las personas del oeste americano de su ambiente natural rural y las ubica en un fondo liso blanco. De Mario Testino recalca su capacidad de reflejar la riqueza cultural en su colección de retratos «Alta moda», una muestra sobre indígenas peruanos vestidos con sus trajes típicos. De Annie Leibovitz puedo decir que su trabajo es muy creativo… Y Sally Mann es una fotógrafa que documentó a sus tres hijos por años. Todas sus fotos son en blanco y negro y muchas de ellas se han catalogado como controversiales por mostrarlos desnudos. Algunas personas lo ven mal y hasta lo perciben como explotación, pero yo no lo veo así. Yo lo veo como arte y de la manera en que ella lo presenta se ve hermoso. Yo me identifico mucho con ella ya que yo también soy madre y me encanta documentar a mis hijos. Tengo una obsesión por documentar».

En el trabajo de Carla Acevedo que publicamos hoy, nuestros lectores quizá compartan lo que alguna vez escribió Pablo Rodríguez Jiménez:

«El poder de una foto reside en su capacidad de particularizar». 

De eso se trata el trabajo que su autora introduce a continuación:

Quiero que mis fotografías dejen recuerdos en la vida de las personas, que cuenten historias y susciten sentimientos.

Esta pandemia ha sido sin duda un desafío para la mayoría de las personas, especialmente para los niños. Como madre, he visto navegar a mi propio hijo con mucha fuerza y de manera sorprendente, aunque sin desconocer que también enfrentó momentos de frustración y dificultad.

Tras el encierro que impuso la pandemia, decidí registrar su vida, hacer esta serie de retratos y captar sus expresiones, juegos y experiencias. Al respecto, fue muy interesante no solo escucharlos hablar acerca de sus dificultades y expectativas, sino también comprobar su flexibilidad y tolerancia, quizá mayor que la de los adultos.

Algunos niños me contaron que con el cierre de las escuelas tuvieron la oportunidad de ir a otros lugares del país y aprender muchas cosas. También escuché de sus miedos y de lo mucho que los afectó el COVID y las protestas que enfrentó el país (USA), el año pasado.

No cabe duda de que estos niños crecieron en todos los sentidos y un poco más rápido de lo normal. Tuvieron que adaptarse rápidamente a un nuevo esquema de aprendizaje, a estar confinados. Algunos fortalecieron sus vínculos familiares y aprendieron a usar una máscara al salir de sus casas.

Escucharlos fue muy inspirador.

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* Gloria Nivia Ramírez Oliveri, es Comunicadora Social – Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (1991), con un máster en Liberal Arts – Spanish en California State University Northridge, CSUN. Inició su carrera como reportera gráfica del periódico El Colombiano (1989), al registrar una de las décadas más difíciles de la historia reciente de Colombia. Sus fotografías se han publicado en diferentes medios periodísticos de Colombia y el exterior. La docencia y la investigación también hacen parte de su trayectoria profesional. Su tesis de grado (1991), Vigencia de la fotografía documental en la prensa escrita: Tras las huellas de Henri Cartier-Bresson en el contexto de Melitón Rodríguez, le abrió las puertas de la prestigiosa agencia de fotografía Magnum de París, de la que fue pasante en el año 1993. Es miembro de «Pacific Ancient and Modern Language Association», «PAMLA» y ha sido ponente de conferencias académicas en diferentes universidades de los Estados Unidos, país de residencia. Colabora con el equipo de investigación del programa de Periodismo en español de CSUN. Es editora auxiliar de esta revista y reportera «free lance».