
Por Víctor Toledo (Kairós)*
DE ORFEO A EURÍDICE
Si escuchas lo que dicen los romanos de lengua viperina
Que no pude substraerte del hades a la Luz
No hagas caso
Son poetas menores a mi comparación
El tal Ovidio (ofidio)
Y Virgilio (que de virgen nada tiene)
Trabajaban para el Sistema
Para su emperador, y así les fue
Ellos sí fueron en vida a dar al inframundo
Servían serviles al maligno genio público romano,
A la civitas, la política,
(Que ya había comprado los oráculos),
Por eso falsearon mi leyenda
Ningún sistema puede detenerme
Mi reino es de otro Mundo y de este mundo
Y aunque eran grandes poetas
No alcanzaron de la más alta poética la cima
Sólo Virgilio la rozó
Y la cosmovisión del otro como un huevo vacío se resquebrajó,
No era el huevo órfico.
Yo soy el Poeta de poetas
El que cura con la luz, ese es mi nombre
Triunfé sobre la muerte
Mi poesía es la magia más completa
La más cíclica y más alta
Mueve los ríos, los astros y estaciones
Y el amor de nosotrosLa Verdad
Ya es un solo sol azul dorado
Que brilla eternamente.
ORFEO
Orfeo oreja de oro
Oído de luz
Orfebre de la fiebre luminosa
Huérfano de Eurídice una hora,
Que rescata para siempre
Oración contra la muerte
Orpheus hijo de Apolo
Nieto de Zeus, del rayo:
El esplendor, Zohar
Zoroastro, oroastro
Orfeo oído de oro
Oro del oído
Oro de la oración
Oración de oro
Omphalos, Om,
Son ido de oro
Sonido luminoso del oro
Sonido profundo de la oración dorada
Sonido del Rayo
Sonido grave que graba lo eterno
Nido del son: Origen de la creación.
Orfeo: El que conduce hacia la luz.
¿SUEÑO?
A La Ninfa aulonáide
Nada como el azul nocturno atento
Que ordena esmerado las estrellas
Doradas en sus constelaciones,
De las almas con vibración de cuerdas
Tan altas en el apolíneo sitio
En unidad armónica completa
Cuando se me revela tu belleza
Y más si te descubro
En la más alta escala, estremecido
Mas estoico, mirándome encantada
Con ese brillo epicúreo en tu mirada
Agudo y suave, voluptuoso,
En sí ya del arcano pero penetrable
—Creo—, que más hermosa te hace:
Resplandor de la estrella que teje el hilo
De plata umbilical entre tu ser y el mío
Entre el cielo y la tierra, el mar y el aire,
Amartelándote por una frase mía
Que por causa de tu atractivo rostro
Oyente y oferente (en un imaginario
De besos cintilantes en blanca piel de luna nacarada)
Se ha salido de cause por el estro
Del arrebato instantáneo de dos almas
Que ya desde la eternidad se encuentran
Otra vez y vuelven a atraerse,
Nada como ese brillo de astro en la mirada
Con la ternura maternal de amante
(Que hace renacer)
Al mirar tú en mi habla y revelarnos a nosotros mismos
Y que me hace gritar feliz con mi callar a punto de encallar
(De pensar sólo en esa posibilidad
En esa realidad de lo divino
Y en el gozoso terror de lo sagrado
En esa magia latente y titilante de la eternidad):
«Creo que estoy en problemas», pienso,
Y empiezo a hablar de cualquier cosa
A hablar y hablar.
HA LLEGADO EL VERANO
Ha llegado el verano con toda su belleza
El mensaje es muy claro
Sólo existe la muerte
Pues sólo existe la vida
La muerte es su espejismo.
Ha llegado el verano
Para mostrar
La plenitud
La verdadera forma
Detenida en el cuerpo
Sideral de las flores
La luz imborrable
De la vida.
La luz indeleble
Del Ser.
NO ES LA REALIDAD
No es la realidad la que termina en símbolo
Sino el símbolo el que determina la realidad
El oro del origen es el gen del oro
El origen del gen, el inicio del sino
Y el poder profético de tu piel
Me dio la miel de tu predicción.
En tus ojos brillan las Trías
Y en tus manos el agua duerme
La paloma de tu voz que me das a beber.
El oribe que esculpió en tu cuerpo
La luna con el sol
Me donó tu nombre
Aquel que aparece —resplandeciendo—
La Realidad.

TE EVOQUÉ EVOHÉ
Te evoqué evohé
Como un eco al eco
Como Adán a la nada
Y Eva al ave, te invoqué
Como el cielo a la tierra
La luna al sol, Adán a Eva,
La muerte a la vida, el día a la noche
El son–ido al oído: el eco al eco
Como el sueño sonoro
Anidando al coro del dios nisio
La sombra al cuerpo, el alma
Al Alma: una flauta en el bosque
Que un pájaro canoro desde el soro
Contestaba con voz que
El crepúsculo sonoro son de oro
Vibraba con acento de alba.
Así la copa al vino
El espejo de agua a Narciso
Al narcótico eco de su imagen
De ondas hondas más allá del vacío
Te evoqué Baco, como Orfeo
Al vellocino dorado de Eurídice
Como el leño a la llama
Como el que dice que dice
Que se ama porque te ama
Te evoqué Eva te invoqué
Porque el mundo
Sólo tiene sentido en la embriaguez
De tu belleza, el licor
Que del Paraíso vino
De las ver–des viñas con rosales blancos
Apareciendo el mar: Evohé.
ESTE LUGAR
Este lugar es un sueño —dice Rumi—:
Sólo el dormido piensa que es real.
La muerte como el amanecer te despierta riéndote
De lo que imaginabas tu sufrir.
Pero tu belleza es un sueño verdadero
Sólo la belleza es la verdad, sólo esta belleza
Es la verdadera realidad deslumbrante
Dentro de este sueño
En ella el sueño y la vigilia se han fundido
La vida real y verdadera, trascendente.
Tu belleza es el amanecer del Amanecer
La mañana del resplandor tornasolado del colibrí
En la noche del plenilunio del ruiseñor.
Un arcoíris con sol
La luna dorada a medio día
El cielo en el mar
La estrella que bajó a la tierra
El día más brillante
Sagrado, intemporal.
ELLA TENÍA
Ella tenía en sus manos
Un ramillete de rayos dudosos.
Pero a través de su sacrificio
(Dejarse devorar por las orugas)
La hoja se metamorfoseó
En mariposa
Y regresó Perséfone
En su vuelo
Pintando al aire de sidra y de dorado:
El resplandor del Verbo.
PERSÉFONE
La espiga de oro, del trigo, de tu entrepierna
Y el jugo de la roja amapola
Los secretos de Deméter:
Opio es jugo, soma es sumo,
De tu granada abierta,
Vulgar vulva de la Diosa Baubo, vuelta
Mostrada en el más refinado
Y escatológico Misterio de la fertilidad
Y del renacimiento,
El sentido profundo de la vida,
Sueño de Morfeo, de Titania
En campos mórficos
En tus colinas mórbidas
El humedal humeante
En tus oteros Core
Con el coro de alas de esta luz.
CUANDO LAS FLORES
Cuando las flores sueñan es el invierno
Por eso nieva
Una capa muy fina de palabras del silencio
Será el silicio que embellezca el rostro de la Tierra
Cuando las flores caen
Por su ligero peso es el otoño
Dejando un rastro rojo y oro
En su viaje hacia el Hades
Cuando las flores despiertan
Con los primeros sonidos de la luz es primavera
El huevo cósmico se rompe
Con la crisálida de ese cristal estelar
El telar esplendoroso de Ariadna
Cuando las flores vuelan es el verano.
Caigan, sueñen o vuelen
Las flores son mariposas
Las estaciones su metamorfosis.
Nuestras vidas son esas mariposas
Que en las vidrieras del Infinito
De nuestros ojos
Pueden volar.
LA MAQUINARIA DEL MAR
La maquinaria del mar
Despierta los sueños
Que encienden las estrellas
¿Acaso me dirás qué haces
Cuando te acercas a la orilla de mi camino
Y sólo quieres estar sola?
¿Acaso sabes cómo se prende esta maquinaria
Y es por eso que vives en la duda?
Pero no, no sabes nada
Algo en ti está desconectado
Desde tu secular infancia triste.
No entiendes que hay un sólo hilo
De luz que teje todas las palabras amorosamente
Y hace que los sueños enciendan las estrellas
Que prenden las palabras
Y la dulce y fascinante
Canción del mar.

KAIRÓS
Llegas en el momento preciso
Cuando el resplandor de la luz es alado.
Ni has pasado ni has llegado
Pero estás aquí
Siempre por llegar y siempre ya pasado
Sobrevolando, eterno pero irrepetible.
No vuelas dos veces
¡Pero vuelas tantas veces en una sola!
Quién te atrapa, toma el oro
De la olla al final del arcoíris
Eres el tiempo de Dios, la calidad del tiempo su sentido.
El presente futuro presente.
El momento oportuno del Ver
Y de apresar el instante para siempre:
La parusía, el amor, la inspiración y su verdad.
La oportunidad de la conquista amorosa es Kairós
Si le cortas las alas no regresará
El guía alado luminoso —el colibrí—
El momento justo de dar y recibir
El breve instante en que todo es posible:
El instinto de la realidad real
De la realidad de realidades
La Sincronicidad sin Cronos
En el momento indicado
La posibilidad única de la belleza
(Que jamás se marchita
Pues el canto de Orfeo
Siempre habita el seno aromado de la rosa:
Ahí sueña y renace)
Tiempo sobre el tiempo, sin tiempo,
Sonriente remordimiento en fuga
Sin duda para atraparlo
Identidad de la belleza y de la suerte
Para siempre.
La calidad del tiempo madurado
Con toda su cantidad
De mares de árboles de peras
Sin peros, sin esperas: esferas
Gotas cayendo —vesperal del mediodía—
Lloviendo soles —resplandor— sidra de luz
De la infancia
Oro sideral.
El justo momento
De la llegada del Ser
Y lo divino.
LAS ESTRELLAS APLASTAN A LAS SERPIENTES
Las estrellas aplastan a las serpientes
En la boca, sus colas se retuercen.
El Dios Orfeo mora infinitamente
Lo abierto, sus alas son el abismo
Así su canto es fácil, muy ligero
Mas canta de verdad: es otro aliento
Un hálito de alas que en Dios sopla,
El Viento. Ya no teme a nada, es Ser,
Estrella y con destellos de su lira
Aplasta el silencio de la oscuridad.
LAS ESTACIONES
Las estaciones no se interesan por las fechas
(Y la música del reloj de las constelaciones es compleja
Pero exacta)
Así los floripondios adelantan la primavera
Lo que agradecen los colibríes:
Flor y pon Dios
La luz de los campanarios
El sonido luminoso de la música solar de oro
Flor
Y pon Dios tu voz celeste aquí en la tierra
Para recogerla con mis manos
Y lavarme el rostro del oscuro polvo.
TELEOLOGÍA
El Jardín sana las heridas
Que por otra parte deben convertirse
En rayas de tigre.
Pues el odio de alguien es sólo
Porque se te han donado atributos.
(No te distraigas tanto para agradecerles
No hagas caso del oscuro
Ocaso del mal
Que aún tiene estertores)
Con el odio y un oído más fino
Siembra más flores luminosas
Más cantos del alba
Más modulaciones de la rosa
En los caminos misteriosos del Jardín
(Toda belleza es misteriosa
Todo misterio revelación)
Y entrega más frutos dorados a la luna
Donde las Hespérides te esperan.
Es el verdadero equilibrio:
La razón de ser de la envidia
Que sazonada es abono
Para que crezca en su certeza y Ser
El Paraíso.
EN EL DELTA
En el delta entre dos ríos había un jardín
En el triángulo espeso de ese bosque había un espejo
Una gruta que era un ojo del Celeste
Y en esa boca con los párpados de labios
Había la rosa que manaba
Un aroma amielado inocentón
Y adentro de su antro misterioso
Una llamita encendida de humedad
Una lengua con cintura de una avispa
Danzando cadenciosa candente y avispada
Adentro de esa llama estaba un mar
Un océano rebozando lenguas
Cual peces de oro y plata
Que saltaban y asaltaban a la luna
Desbordando la Vía Láctea, el Firmamento
El amor era otra lengua dentro de ellas
Y no había en el Paraíso otra igual
El idioma que tejía el cielo con la tierra:
Me dijo las palabras más secretas
Sobre el bien, el mal y el más allá.
NOCHE ÓRFICA
Fuego desnudo: di ¿por qué evocas
Bella danzante de cintura breve,
El ritmo del baile y el sonido leve
Del río en sus caderas voluptuosas?
¿Por qué recuerdas su desnudo sexo
En la entrepierna abierta de la lumbre
Y el crepitante caminar del tigre
A roja gruta de carbón convexo?
¿Por qué todo tiene un sueño y un espejo:
La voz del rayo el cielo estrella, su eco
Del Todo que desdobla en su reflejo?
¿Por qué la hoguera de palabras meces
Y arde en tu lengua: manantial obseco,
Con punta que a estrella besa, y estremeces?
EN ASTROLABIO
En astrolabio de nocturna rosa
O en la azul tundra de la vieja bruja
De la lengua más insólita y hermosa,
Con Blake y Borges alabando al tigre:
Noctívago fuego, simétrico oro,
Crepúsculo de invierno, infierno fiero,
Prefiero yo al colibrí que alto arrastra
En su cauda un arcoíris sideral
La sagrada y celeste antientropía
Y al arquetipo astral de la Unidad
El Alma más allá de lo terrible
Y el Misterio, el mensaje deslumbrante:
La Claridad, el Aire, el Esplendor,
El hodierno sin odio, miedo, infierno.

GRANADA
El universo es una granada
Granero de luceros rojos
Brillando en las puntas
De la esplendorosa cabellera de Perséfone
(El trigo de oro de la Tierra
Ondulado) las semillas son los verbos
Del semen del renacimiento
Granada: Perséfone embarazada,
Con su corona de oro, ninfa
Nimbada. Sexo de la diosa, fruto abierto, reventado
Sangre menstrual dionisiaca
La granada, la Gran Hada
365 semillas–días de rubí
(Del rubicundo dios del fuego, el hades
Donde se cocina la eternidad, el hado)
Y los 613 mandamientos de la Torá
Los más de 14000 millones de años del Uni–verso
En esas semióticas semillas–astros
La sangrada gran madre
Sagrada granada grana
Raptada por su hábil seductor
(El Zeus del inframundo)
Por unas semillas: múltiplos del 3
Su semen, el semestre,
Los meses en que nos visita
Y nos regala la vida, la luz, la Flor
La sangre
Del reino vencido de la muerte.
ORFEO PRESO
Preso por la inquisición
De la Academia y el canon
Dominante de los falsos poetas charlatanes
Fui condenado a ser quemado en leña verde
(Como si mi bosque no fuera mi voz que ver
De arde siempre)
Enclaustrado por hacer con la palabra magia
Y decir que todos podemos ser Dios
(Yo fui un niño Dios
Compadecido y triste por el Mundo).
El celador me preguntó si no estaba preocupado por mi muerte
—Las olas restallaban y ululaban
En el castillo de Ulúa y de la oscuridad—
Yo sólo le pedí un carbón
(El humo condensado
Conque Dios escribió el mundo
Sobre la página del vacío)
Y describí en las paredes de la celda
Un mar dorado y volando sobre él
Un barco de oro
El mar dorado podía volverse el cielo lapislázuli
Parecía que las olas danzaban y cantaban
Y asombrado el carcelero ante la perfección
Me comentó
¡Ya sólo falta que navegue el barco!
Dije: si ese es tu deseo se cumplirá
Y como nube arrebolada por los rayos
Y remos dorados del sol
Comenzó a moverse impulsado por el estro
Yo me subí a mis letras encantadas
(A mis sonoras formas
Que hacen la realidad)
Y crucé la pared
A otro continente, a otra dimensión
A un reino más alto, más justo, más esplendoroso.
A EURÍDICE
Nunca pude soportar la idea de perderte
La nostalgia me mataba por adelantado
Sólo veía cómo el mundo se secaba
Lleno de humedad
Cómo las nubes se derrumbaban
Sin sueños ni promesas ni esperanzas
En un páramo desierto
Un vacío sin palabras
Ni aleluyas
Cómo la música se esfumaba para siempre
En una noche sin fin
Un insomnio de culpa sin perdón.
Y de pronto despertaba de esa pesadilla
Y por adelantado te pedía perdón
De lo que jamás te haría.
LA GRANADA ES LA JOYA
La granada es la geoda que partida
Estalla llena de rubíes cortados.
La geoda vegetal abre el verano
Con la sierra del tiempo madurado:
Mientras la eternidad se graba y sueña
Con la voz del color en la de piedra
La geoda es la granada mineral
Está ya llena del sabor del éter.
Tu corazón, granada coronada
Fruto petrificado, bien cerrado
Abierto por la sierra humedecida
Lingual —el rayo— en su secreto centro
Se torna río rojo, fruta dulce
Con semillas en número sagrado.
¿Qué se abre primero, me pregunto,
El deseo o la razón: la eternidad
O el tiempo desgranado en el instante,
El fruto rojo o la roca azul,
La granada de la aurora, el ovo órfico,
La bóveda celeste o la caverna
Del inframundo de Kore granate,
La granada que cuelga de la rama
O la geoda escondida en la montaña?
PARA EURÍDICE
Te traigo una flor del Monte Roraima
La más cara y majestuosa
Roja, rara y magenta, con un rosado rocío.
Y la Estrella de plata de un druida
La más alta y brillante
(Así se llama esta mágica flor
De la montaña nevada).
Y los diamantes que llueve Neptuno
Y a Dionisio brotando del muslo del Rayo de oro
Y la copa del Grial para be–verlo.
Las manzanas doradas de las Hespérides
Y un bebé del dragón que las cela, un colibrí,
Para que vigile tu jardín
Que llenaré con las flores más bellas:
Arcones, columnas y arcos de joyas
Como Eros lo hizo con Psique
(Su alma, mi alma).
Te traigo la pomarrosa fragante de mi infancia
Donde era yo puro y mi Padre
Me regaló mi lira
(De siete cuerdas: las órbitas de los planetas),
Y con la pomarrosa el arroyo que a sus pies cantaba
Tan cristalino que de ahí brotaron
Los cuentos de hadas
Y las odas h–ondas.
Te traje también una gran granada
Cargada de rubíes
Y con ella a Perséfone
Abierta y hermosa, la Reina de cabellera roja
Con su corona de oro
Y una llama que habla en su mano
Y que es la lengua de Dios,
Con ella el primer verde
Del primer verano de la primavera.
Y el anillo de oro de Saturno
Para que nuestras saturnales cosechen el mar
Dorado
Del trigo de la buena suerte
Y su llama fragante nos cante y nos dance.
Te traje las palabras más profundas de las rosas rojas y amarillas,
Y las más bellas, secretas y nuevas
Como un ramo de flores
Del Paraíso para celebrarte.
____________
*Víctor Toledo (Kairós). Córdoba (México), 1957. Doctor en Filología Rusa U. Lomonosov de Moscú, 1991. Investigador del Posgrado en Literatura Hispanoamericana, BUAP. Miembro Permanente del Sistema Nacional de Investigadores. Premio Nacional de Poesía Joven 1983. Becario del Centro Mexicano de Escritores (84-85), INBA (85-86). De Traducción CONACULTA, 2003. Creadores con Trayectoria, en cuatro ocasiones, Veracruz, Puebla (2011 y 2015, entre otros años). Veracruzano Distinguido 2004. Medalla de Honor Presidencial Pablo Neruda, Chile, 2004. Premio Nacional de Literatura Clemente López Trujillo (2023). Medalla Internacional «El Barco de Oro» (Barcelona, 2023). Visitante ilustre de Fuente Vaqueros, Granada (2023). Antologado en: Veracruz Dos Siglos de Poesía, CONACULTA, 1991. La Rosa Escrita. Breve antología poética de la rosa en lengua castellana, Aldus. México, 1996. El corazón prestado (El mundo precolombino en la poesía de los siglos XIX y XX), Cal y arena, 2004. Dos siglos de poesía en México, Tlaxcala, 2010. Antología General de la poesía Mexicana, Océano, 2013. El águila en la serpiente. Muestra de poesía mexicana actual. Leviatán, Argentina, 2021.
