
Por Juan Felipe Flórez Aguirre*
«Las obsesiones de tu vida pueden destruirte, aunque una te da el sentido del destino», murmuraba Antonio Montenegro, tal vez sofocado por los reflejos del espejo en la habitación del hotel en la otoñal Pula, mientras daba las últimas caladas profundas y provocadoras a la noche ya de por sí larga y fatal. Montenegro, el protagonista de este thriller, un avezado filólogo y traductor de ruso y griego antiguo, se encuentra de pronto en medio de dos mundos que colisionan entre sí desde hace más de mil años, Constantinopla y Roma, dos formas distintas de entender el mundo y dos voluntades decididas a dominarlo. En menos de una semana, la astucia y ambición de Antonio le habían convertido en el portador de los secretos e intrigas que corrían entre Roma, Venecia, Istria, el Mar Adriático, el Mar Negro y Constantinopla, y que a la larga guardarían las fórmulas y claves con las que el orden político y económico sería atacado siglos después de la caída de la capital del Imperio Bizantino en 1453, una venganza que se esparciría hacia Europa y Asia Menor entre pergaminos, cartas, textos herméticos y una moneda.
Afuera, San Petersburgo estaba aturdida por los treinta grados bajo cero de un enero dominado por las fuerzas letales del invierno. Refugiado en uno de los edificios a orillas del canal Fontanka, en mis manos se abría el relato que retrataba cómo la conjura bizantina, a fuerza de alquimia y de hábil diplomacia, también se había tomado esta ciudad nacida para imperar y en la cual tal vez la moneda buscada por Antonio Montenegro, deambuló inescrutable por estas calles blancas y de letras titánicas en el karma del Príncipe Iousupof.
Las cuentas de ese pasado siguen pendientes en la actualidad, la reconfiguración actual de las establecidas estructuras de poder es un momento único en la historia moderna de la humanidad y retrata así mismo, un movimiento cíclico de lucha por el dominio global entre las fuerzas en disputa. Los paradigmas, creencias y convicciones, elementos de producción también política, siguen el destino de las corrientes económicas dominantes y se hace natural el enfrentamiento y, por consiguiente, el cambio.
Hoy en día, son las criptomonedas el elemento que surge a modo de herejía financiera, desafiando el incontestable dominio del dólar y su influencia en las relaciones comerciales mundiales y la estructura de poder edificada en sus cimientos de cuestionables metales y otros elementos. Los BRICS apuntan actualmente a la creación de un banco central y a la regularización de monedas digitales nacionales de los países miembros. Rusia, a través de su Ley Federal 339 de 2023, creó el Rublo digital emitido por el Banco Central de Rusia y lidera el cisma económico. La moneda de oriente ya tiene pretendientes en todo el orbe y pone en aprietos a los Estados Unidos de Norteamérica y de Europa.
El mensaje estampado en el sólido acuñado en Bizancio, y por el que los personajes de esta novela rifan su vida, ocultaba una declaración contra Roma, una provocación de carácter teológico. Al día de hoy, Roma sigue latiendo en el corazón de la moral occidental y continúa ardiendo en intrigas. La declaración vaticana de finales de 2023 sobre la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo ha suscitado enconadas reacciones del ala más conservadora del catolicismo, considerando el acto como una ofensa y atentado a la doctrina fundamental de la Iglesia. La encíclica, tiene fuerza de ley doctrinaria y busca acercarse a un «público» ignorado por la iglesia católica, pero tiene poderosos contradictores que plantean una disputa abierta conceptual y política.
Esta obra sobresale pues como brújula para apuntar con perspicacia hacia los hechos que explican el destino del mundo contemporáneo y dan forma al futuro inmediato.
Entre la ortodoxia y la herejía, Bizancio y Roma se enfrentan otra vez aquí, en Moscú, también en la Nueva Granada, Venecia y en los recovecos de Pula. Rubén Darío Flórez Arcila, nos sumerge a través de esta exquisita novela en las entrañas de las intestinas disputas teológicas y políticas entre los Imperios Romano y Bizantino, separados después de la muerte del Emperador Teodosio en un período que definiría los cimientos espirituales de la cristiandad. Montenegro se encaminará hacia lo desconocido, en busca de un sólido que lo intriga y lo perturba de antaño, su vida toda lo ha dirigido hasta ese momento en el que los más inverosímiles y sórdidos designios de poderosas sociedades milenarias lo encontrarán buscando el secreto que dividió la fe católica en enemigos, sectas, sañas y acertijos.
La moneda de Bizancio le entrega al lector una aventura inusual y atrapante de paisajes eminentes y excéntricos, de sabores que transportan a las misteriosas costas del Adriático y a la vibrante Constantinopla; allí, rodeados de un clima arrebolado y un cielo espeso, Antonio Montenegro y Luciana Espejo, su inesperada cómplice, desafiarán la inmortalidad del Persa, habitarán en las páginas de belleza y sensualidad, siempre acechados de cerca por un destino mortal.
____________
*Juan Felipe Flórez Aguirre, colombiano nacido en Manizales. Es doctorando en Relaciones Internacionales y Política Mundial de la Universidad Estatal de San Petersburgo. Tiene algunas publicaciones en revistas indexadas, como «Actuales problemas políticos y demográficos de la Venezuela actual. 2019» y «Gustavo Petro and Rodolfo Hernandez: two programs to transform colombia through the lens of political and media impact».
