
(A propósito de la novela del escritor colombiano Pablo Montoya)
Por Antonio Arenas Berrío*
«la vida, guerra y estancia en tierra extraña»
(Marco Aurelio)
Se puede leer con ímpetu y exaltación la novela Marco Aurelio y los límites del imperio, del escritor Pablo Montoya. Su lectura representa un viaje a una interpretación histórica de la vida y la muerte del emperador–filósofo y al análisis de la expresión filosófica del estoicismo y su ilusión frente al poder en el imperio Romano. Su aptitud frente al dolor, el sufrimiento, las guerras, la peste, la política, la vida familiar, las invasiones bárbaras y el auge del cristianismo, el erotismo, los médicos, los maestros, las mujeres. Sí, las mujeres: Faustina, Desideria, Lucila, Aurelia Sabina, Gratia, etc. Al final de la lectura de la novela podemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Cómo gobernar una Roma en crisis con las mejores intenciones filosóficas? ¿Vivía Marco Aurelio, según la naturaleza y era realmente un estoico que rechazaba la guerra.
La vida de Marco Aurelio es realmente impresionante. Fue césar del imperio Romano desde 161 hasta su muerte en 180, y sucumbió víctima de la peste antonina. Se dice que vivió 58 años y tuvo 13 hijos. Sus Meditaciones y las cartas a sus amigos son famosas. Es considerado uno de los grandes filósofos estoicos al lado de Epicteto (filósofo griego de la escuela estoica que vivió parte de su vida como esclavo en Roma y Séneca (político y escritor, uno de los pensadores más notables de la Antigua Roma, gracias a su doctrina práctica que defiende la virtud moral como el camino a la felicidad).
Sobre la felicidad nos decía Marco Aurelio: «Hace falta muy poco para tener una vida feliz; está todo dentro de ti, en tu forma de pensar». La novela, narrada en primera persona, nos acerca a la personalidad del emperador–filosofo, a su condición humana, la forma de obrar, escuchar y conversar de un gobernante. Marco Aurelio es dueño del cuidado de sí, y el cuidado de los otros. La novela permite conocer al hombre, al filósofo, sus inquietudes, la educación, los maestros, sus amores, la familia, su pensamiento y su forma de gobernar. Un gobernante sensible, reservado, sencillo, con una rica vida interior, que supo afirmar la vida en su liza medida y unir vida, pensamiento, amistad y poder. Marco Aurelio y los límites del imperio intenta recrear su vida. Se conjeturan episodios sobre su vida familiar y erótica, y se polemiza sobre su filosofía estoica. Los temas de la novela son la vida, la educación, la relación entre la política y el poder, la religión, la peste, la esclavitud y la filosofía estoica. En última instancia, esta ficción histórica es un oxímoron entre la historia y el pensamiento filosófico, donde se conjugan el ejercicio del poder, la guerra y la muerte. A través de esa máquina del tiempo el pasado nos hechiza y se va atando al presente caudaloso, violento y de guerras.
Roma no le pone límites a su ambición y el imperio se agiganta hasta lo anómalo. «Crecemos tanto y nuestros ejércitos alcanzarán un estado de desmesura tal que mantenerlos será imposible». Se entreteje en la novela una escritura como un tapiz del pasado romano y un mundo moderno convulso de guerras. Una época de la Roma Imperial donde reinaban la justicia, la abundancia, las leyes y el espíritu del ciudadano romano civilizado. Sin duda la paz o la guerra generaban un gran cambio histórico en los ideales de Roma. Marco Aurelio y los límites del imperio no tiene más de 304 páginas, 12 capítulos que coinciden con los doce libros de sus Meditaciones, a saber: La gran plaga, la desnudez y la libélula, La adopción, Los bárbaros, Faustina, La usurpación, Viaje a oriente, Los misterios, La efímera tregua, Cristina, La conversación, Niebla y olvido. La carátula es un paisaje con ruinas y una estatua de Marco Aurelio, pintura de Huber Robert (1740). Todo parece indicar que el emperador presagia las ruinas de Roma y la caída del imperio.
Ahora bien, la novela histórica se ha transfigurado con el correr de los años en un fenómeno cultural de gran consecuencia, como lo experimentan las nuevas publicaciones y su apreciable calidad literaria. Pablo Montoya es uno de los escritores que la han cultivado con respetable interés y claridad, a pesar de los anacronismos —y las intertextualidades existentes en ellas— y su contraste con la veracidad de la historia que se cuenta. La notoriedad y seducción se debe mucho a los grandes personajes históricos, a una época, a los hechos, a sus interpretaciones y su ineludible lazo con el presente. Los juegos con el poder, la mixtura de ficción e historia, la vida y obra de grandes héroes. La acción, las intrigas, las plagas, enfermedades, el sexo, el erotismo y sobre todo la lucha por el poder entre los personajes, hacen de la novela histórica algo muy atrayente y de extraordinaria lectura. Igualmente, se presenta un desafío intelectual entre el escritor y el lector, los arcanos, las incógnitas y la magia más frágil del personaje principal. Pese a todo esto, los críticos podrán decir que toda ficción es histórica porque cuenta la historia de la gente y su vida privada. La gente tiene o no tiene historia y hay que vivir para narrarla. En Marco Aurelio y los límites del imperio hay episodios de su vida íntima; en la novela se debate su filosofía, su posición frente a la esclavitud y la expansión de Roma, su experiencia frente a la peste, las invasiones bárbaras, el apogeo del cristianismo; y se narra su historia desde los cuarteles de invierno haciendo la guerra. Todo comienza con la gran pandemia del siglo II, una especie de viruela mortal llegada de oriente y traída por las legiones de Lucio Vero, la peste antonina, una pandemia que devastó el imperio romano.
La novela histórica en cuestión es histórica porque existe el acatamiento a cierto periodo histórico: la Roma del siglo II. Asimismo, se considera la presentación de algunas ideas filosóficas del estoicismo divulgadas en los pensamientos de Marco Aurelio, se supone una verdad histórica (la peste, la guerra) y pueden ocurrir sucesos más inesperados y asombrosos (el ascenso del cristianismo, los misterios de Eleusis), los problemas climáticos en la Roma imperial. También la distorsión consciente por parte del escritor de la historia, mediante omisiones y anacronismos, la ficción de unos personajes históricos que fueron reales y otros imaginados. La metaficción y a veces los comentarios del autor en el texto.
En cuanto a la intertextualidad, cabe decir que toda novela histórica es la absorción de otros textos, el lenguaje poético y las formas de leerse la ficción, la alusión a otros escritos y otras obras, el diálogo, la parodia, la realidad histórica son aspectos irreconciliables en este tipo de narraciones. En esta obra de Pablo Montoya nos encontramos con el ambiente perverso del poder, la política, la peste, el error fatal frente al cristianismo, la usurpación del poder, la enfermedad, la caída, la prudencia frente a la paz, la esclavitud, la libertad interior, la osadía de pensar y conversar frente a la adversidad, la muerte y el equilibrio de la vida:
«El tiempo de la vida humana: un punto; su ser: fluyente; su percepción: turbia; la composición del conjunto del cuerpo: un agregado sujeto a la putrefacción; el alma: un remolino; lo que trae el azar: insondable; la fama: algo dudoso. En suma, todo lo del cuerpo: un río; todo lo del alma: sueño y humo; la vida: lucha y estadía de un extraño; la fama póstuma: olvido. En estas condiciones, ¿qué nos puede escoltar? Únicamente la filosofía».
¿Ofrecía la filosofía estoica la salvación o una forma de vida para comprender la existencia y soportar el dolor y el sufrimiento, controlar las pasiones? La obra de Marco Aurelio, Meditaciones, constituyen una pieza magistral en la filosofía estoica. Somos materia y alma que algún día se desintegrará y pasaremos al olvido. Los hechos poco importan. Si antes no nos conocemos a nosotros mismos, lo que nos sucede, ¿quiénes seremos entonces? Con esta novela, Pablo Montoya nos ofrece una evocación de un personaje sorprendente, unos datos del pasado, una filosofía estoica y epicúrea, y un tenue rigor histórico y una discusión del presente frente a la guerra y el sufrimiento. La figura del romano ideal, del liderazgo frente las vicisitudes, y los retos cotidianos y la grandeza frente a la guerra. Meditaciones sobre la vida, los límites del poder y la muerte.
Un aspecto importante del emperador filósofo era la sencillez: «La sencillez, desde que comencé mis lecciones con Rústico, fue el lema. Sencillez para hablar y escribir. Sencillez para obrar. Sencillez para vestir. Por lo tanto, era menester no escapar de la charlatanería y la batahola, sino confrontarla con tacto calmado. Buscando con ello un diálogo en que lo indispensable fuera sortear el alegato y la polémica para alcanzar la reconciliación». Hermosa lección de vida que nos trae esta novela: sencillez, diálogo, actitud de escucha frente a la polémica y reconciliación como lección de vida. El lector puede compartir los infinitos goces de un tema tan exquisito como lo es la filosofía estoica. Ente todas las filosofías helenísticas —epicureísmo, estoicismo, escepticismo, cinismo—, el estoicismo y el epicureísmo son quizá las dos filosofías más discutibles y actuales que nos afectan de manera misteriosa y profunda. «La filosofía helenística posee un mayor interés por la felicidad individual y la seguridad personal, en lugar de buscar una verdad universal. Esta corriente del pensamiento busca la seguridad, tomando como referencia las leyes inalterables de la naturaleza y del cosmos».

Un esclavo filósofo (Epicteto), un senador y político rico (Séneca) y un emperador filósofo (Marco Aurelio) forman la trilogía romana más famosa de la filosofía estoica que proponía vivir conforme a la naturaleza. Se trata de una forma de vida filosófica tan difícil de llevar que casi podríamos decir que apenas existen o existieron hombres que la practicaron y seguirán existiendo, porque la filosofía, al igual que el amor, entra por el cuerpo, los sentidos, traspasa la piel e invade las zonas más desconocidas de nuestro espíritu. «¿Qué nos puede guiar entonces?» Una sola y única cosa: la filosofía.
En esta obra de Pablo Montoya aparece la alineación con la filosofía estoica y una honda reflexión y crítica sobre esta forma de vida. Los maestros y la formación de Marco Aurelio, veamos:
«Fue entonces cuando Adriano se encargó de aprobar mis nuevos maestros y con ellos pude, por fin, cruzar la puerta del estoicismo. Junio Rústico fue el primero de ellos. De él recibí no la ostentación del sofista, ni la vanidad del poeta, sino la simpleza del filósofo. Un día puso en mis manos una copia de sus notas sobre los cursos de Epicteto, los que había asistido en Nicópolis. Mirándome con sus grandes ojos vacunos, me pasó los papiros y contó la historia de su guía. Epicteto había sido un liberto que no escribió lo que enseñaba. Lo suyo era hablar ante sus discípulos, con voz lenta y grave, de los filósofos griegos. Nacido en Frigia, los atropellos de un amo romano lo habían malogrado para las labores físicas. Un cortesano de Nerón, al adquirirlo, le otorgó a Epicteto la libertad. Sus dotes benevolentes y el buen manejo de los idiomas se la merecían con holgura».
Nótese que en esta ficción histórica primero aparece Epicteto y su Manual. Más adelante, con el maestro Apolonio aparecen los primeros estoicos —verdaderos creadores de la doctrina filosófica— Zenón, Crisipo y Panecio. De este último aprendí que el dolor no es un mal en sí, sino una prueba que se debe superar para manifestar la superioridad moral que poseemos ante la vida.
¿Cómo ser un hombre hecho para gobernar y ser alguien cuyos actos estén fundados en la razón y la verdad? Estamos antr un filósofo gobernante que se apoya en la doctrina estoica. Marco Aurelio percibió la esencia de la filosofía estoica cuando escribió en su Meditaciones lo siguiente: «Corre siempre por el camino más corto, y el más corto es el que discurre de acuerdo con la naturaleza».
Cada uno de los doce capítulos desarrolla un tema de interés para el lector, desde la llegada de la peste hasta la muerte del emperador. Sobresalen a mi juicio, el de Faustina, esposa del emperador, calumniada y recuperada en esta ficción como la compañera que siempre estuvo al lado de Marco Aurelio, el Viaje a oriente es un capítulo especial que describe algunos de los lugares relacionados con los viajes del emperador, sobre todo a las provincias romanas de Asia menor. «En oriente, en cambio, se diseminaba una luz que decía cómo era el abrazo entre el inicio y el fin de toda empresa humana… En oriente habían nacido las elucubraciones más perennes sobre el cosmos y el rol que nosotros ocupamos en él… viajar a oriente era como volver a casa. Y volver a casa era aproximarse a la patria».
La conversación es, a mi juicio, uno de los capítulos más importantes de la novela. En él Marco Aurelio discute con su amigo entrañable Livio Tertulo sobre la guerra, la esclavitud, las posiciones de Tertulo y la situación de los cristianos en Roma. Allí intercambian su perspectiva crítica: Livio Tertulo es un pacifista, un hombre enfermo y un educador que cuestiona las bases de la doctrina estoica. «Ustedes los estoicos son un caso bien singular. En los templos adoran a los dioses, justifican los rituales de los augures, pero en la intimidad aceptan a uno solo y descreen de lo anticipatorio». La política es cuestionada y puesta en entredicho. «La política, recuérdalo, es un ir y venir, a veces claro, a veces cenagoso, por las negociaciones». La doble faz y el trato despótico reciben acá, al igual que la guerra y la esclavitud, una dura crítica. Esta conversación muestra el trasunto más claro del sufrimiento, la postración física, el hombre letrado, la experiencia de la filosofía estoica en la Antigüedad y el grito desesperado por la educación, la paz y la concordia. En este capítulo creemos que está la postura del autor frente a la guerra, la esclavitud, la paz, la educación, el sufrimiento y la crítica a los gobernantes. Corresponde al lector explorar los 12 capítulos y captar bien la filosofía estoica, la vida del emperador y su forma de gobernar.
Vale la pena leerla con un ojo crítico y ver cómo el pasado y la vida de un emperador filósofo, nos permiten aclarar el presente.
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* Antonio Arenas Berrío. Narrador y ensayista colombiano. Autor, entre otros, del libro Esa gente del barrio. Correo-e: antonioarebe1@hotmail.com

Buen abrebocas para el libro de PABLO MONTOYA, ya había escuchado apartes de una entrevista que le hicieran a PABLO, donde aporta muchas claves de como y porqué se generó su libro, este artículo, gracias a ANTONIO ARENAS, deja sellado el interés para leer este único libro histórico de un período del imperio Romano, que al parecer son las intenciones de PABLO, en todo caso, se consolida este Escritor, quien por mucho tiempo era quien entrevistaba, pero vale, se lo merece….quedo entonces muy interesado en leer el libro.
HARRY MONTOYA R.