
Por Leonardo Ramírez Martínez*
«Siempre que el hombre ha querido
hacer del Estado su cielo,
se ha construido su infierno»
(Hölderlin)
CRISIS, DESARRAIGO Y ORDEN ESTABLECIDO
El primer trayecto empieza por el reconocimiento histórico de las estructuras de poder que ha creado el ser humano para dominar la naturaleza, específicamente en el momento histórico denominado Modernidad y que conlleva granes cambios culturales. Uno de los principales fenómenos es la Revolución Industrial que, según Brailovsky (2004), es la ideología del apoderamiento de la naturaleza. En este sentido, el ser humano pasa de sentir la naturaleza a legislar sobre ella tan pronto como la racionaliza, la convierte en objeto, la domina mediante fuerzas científicas, productivas y financieras (Duque, 2008).
Adicionalmente, la Modernidad trae consigo un proceso de colonización- modernización contra Latinoamérica, ocurre un profundo desarraigo con la identidad, desarraigo profundo que se expresa, no solo con la llegada de Europa, sino también con la invención de las teorías del desarrollo. (Escobar, 1996).
La cultura moderna conlleva un problema que radica en su núcleo, no puede subsistir sin crecer, no se mantiene lo que no crece. La expansión del capital no se rige por reglas morales. La voracidad del capital no tiene límites, pero la tierra si los tiene; precisamente esta voracidad es la principal causa de la crisis ambiental (Ángel Maya, 2004).
En conclusión, es así como se sustentan las profundas crisis ambientales que generan las maneras en que se relaciona la cultura – ecosistema, se han creado estructuras de dominación entre seres humanos y en contra de la naturaleza, dichas estructuras se han convertido en el orden establecido, socialmente aceptado; además, de la colonización del territorio que somos. Es fundamental recuperar nuestra Salvaje Esperanza (Arango, 1974)
NADAÍSMO, ANARQUÍA…
En el segundo trayecto existen relaciones profundas que se encuentran interconectadas; continuación se expresan las diferentes posturas que fundan la relación entre el Nadaísmo, en cuanto movimiento en contra del orden establecido y la anarquía necesaria, coherente con la vocación nadaísta de comprender la necesaria ausencia toral de estructuras que nos gobiernen
En el Primer Manifiesto Nadaísta (Arango, 1958) se enuncia que «destruir un orden es por lo menos tan difícil como crearlo-empezaban aclarando-. Ante empresa de tan grandes proporciones, renunciamos a destruir el orden establecido. La aspiración fundamental del Nadaísmo es desacreditar ese orden». Además, «en esta sociedad en que la mentira está convertida en orden, no hay sobre quién triunfar sino sobre uno mismo. La misión es no dejar una fe intacta, ni un ídolo en su sitio. Todo lo que esté consagrado como adorable por el orden imperante será examinado y revisado».
Desorden, anarquismo, mezcla de versos y alboroto, adiós a las reglas, «agitación de conciencias», amor y verso libres, el Nadaísmo se volvía el dolor de cabeza de las autoridades, la oveja negra de los movimientos literarios, la diversión de la clase media «que no tenía espectáculos» (como decía Amílcar U), y la perdición de Gonzalo Arango que por culpa de ocurrencias de sus discípulos terminó excomulgado y encarcelado más de una vez. (Rodríguez, 2008)
En realidad, el Nadaísmo se caracterizó por la rebeldía y la anarquía. Los nadaístas tomaron decisiones extremas, tal es el caso de su rechazo rotundo de la sumisión a una sociedad de consumo y propaganda; por muchas de sus decisiones unilaterales, fueron constantemente perseguidos por el Estado (Saganogo, 2008)
En entrevista a Jota Mario Arbeláez, él afirma: «yo creo que la anarquía en el comportamiento es lo que salva, por lo menos al escritor»; el entrevistador le pregunta: «¿O sea que para ser poeta hay que ser un poco anarquista?; él responde: «No, no sólo para ser poeta, para ser un digno ser humano». (Arbeláez, 2008)

Por lo anterior, se vislumbra una profunda conexión entre Anarquía y Nadaísmo en cuanto a maneras-otras de comprender las complejidades del ser humano; en el reconocimiento de las enfermedades de nuestra civilización y su indispensable deconstrucción.
EMERGENCIA, SENTI-PENSAR AMBIENTAL
En el tercer trayecto, se propone la emergencia de nuevas maneras de relacionarnos con la tierra que somos, lo cual pasa por una comprensión del necesario equilibrio entre el sentir-pensar arraigados en la relación cultura- naturaleza.
La profunda relación estética, poética con el mundo, se pueden encontrar desde los jonios, quienes comprenden la realidad no como una entelequia metafísica, sino como un objeto físico, sensible y acariciable. (Ángel Maya, 2002). Citado en (Ramírez, 2018). Además, en el libro Cuerpo-Tierra, Patricia Noguera medita sobre la relación que se mantiene con la naturaleza a través de la sensibilidad, y cómo los sentidos enlazados al mundo de la vida fundan un pensamiento sensible con la tierra que habitamos (Noguera, 2012).
Además, el senti-pensar se expresa en textos como los de Arturo Escobar, también se inspiran en el concepto de sentipensamiento popularizado por Orlando Fals Borda (Fals Borda, 1984), Para exaltar el sentipensar, es necesario acudir al poeta en el cuento Celebración de las bodas de la razón y el corazón (Galeano, 1989)
En adición, aquellos que aun insistan en la vía del desarrollo y la Modernidad son suicidas, o al menos ecocidas, y sin duda históricamente anacrónicos. (Escobar, 2016). En la comprensión de considerar que el más sagrado de todos mis deberes era rebelarme contra toda opresión, fuera cual fuere el autor o la víctima (Lehning, 1978), víctima-oprimido, naturaleza-victima.
…A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza (Hölderlin, 2007). Olvidar el yo-sujeto-razón. Disolvernos en el todo de la naturaleza. Renunciar al poder instaurado en el sujeto en tanto yo-pienso, en tanto yo-razón, sobre la naturaleza-objeto, para aceptar, entender y comprender, que somos naturaleza, cuerpo-tierra, y que esto transforma radicalmente nuestras maneras de habitar la tierra. (Ramírez, 2018)
Por último, el gran maestro Augusto Ángel Maya afirma que: Si la vida no florece en poesía, no vale la pena. Por lo tanto, la presente ponencia es una propuesta que florece desde la poesía, de emergencias en contra de la crisis establecida como orden y a favor de la vida, Nadaísta.
«Nada más anarquista que una flor que crece sin estado».
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El presente texto fue presentado como ponencia en el IV Foro Filosofía, organizado por Comfamiliar Risaralda, en 2018.
BIBLIOGRAFÍA
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Bogotá: PNUD/PNUMA/Universidad Nacional de Colombia.
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Manizales: Universidad Nacional – IDEA.
Arango, G. (1958). Primer Manifiesto Nadaísta. Medellín: Tipografía y Papelería AMISTAD Ltda.
Arango, G. (1974). Fuego en el altar. Plaza y Janés.
Arbeláez, J. M. (01 de mayo de 2008). Jota Mario Arbeláez: la anarquía del poeta. (Universia, Entrevistador) Obtenido de https://noticias.universia.net.co/vida- universitaria/noticia/2008/05/01/243410/jota-mario-arbelaez-anarquia- poeta.html
Brailovsky, A. (2004). Esta, Nuestra Única Tierra: Introducción a la ecología y el medio ambiente. Buenos Aires: Maipú.
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Escobar, A. (1996). La invención del tercer mundo, Construcción y deconstrucción del desarrollo. Bogotá: Norma.
Escobar, A. (2016). «Desde abajo, por la izquierda y con la Tierra». Recuperado el 03 de agosto de 2017, de El País: https://elpais.com/elpais/2016/01/17/contrapuntos/1453037037_145303.htm l
Fals Borda, O. (1984). Resistencia en el San Jorge. Bogotá: Carlos Valencia Editores.
Galeano, E. (1989). El libro de los abrazos. Madrid: Siglo XXI.
Hölderlin, F. (2007). Hiperión o El eremita en Grecia. Madrid: Ediciones Hiperion. Lehning, A. (1978). Conversaciones con Bakunin. Anagrama.
Medellín entre Letras. (24 de abril de 2010). Movimiento Nadaísta, sin política y sin dios. Obtenido de https://medellinentreletras.wordpress.com/2010/04/24/movimiento-nadaista- sin-politica-y-sin-dios/
Noguera, P. (2004). El reencantamiento del mundo. México: PNUMA.
Ramírez, L. (2018). Organización Ambiental, emergencias desde Cronopios.
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Rodríguez, S. (28 de agosto de 2008). La furia Nadaísta. Obtenido de El Tiempo: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4474740
Saganogo, B. (2008). Nadaísmo colombiano: ruptura socio-cultural o extravagancia expresiva. Obtenido de Espéculo. Revista de estudios literarios.: http://webs.ucm.es/info/especulo/numero38/nadaism.html
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*Leonardo Ramírez Martínez (Chinchiná, Caldas, Colombia 1993). Se auto define como Nadaísta-Escritor-Poeta y Sentipensador Ambiental. Administrador de Empresas de la Universidad Católica de Pereira, Magíster Científico en Administración de la Universidad Nacional de Colombia, Estudiante Doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira. Diplomado en Filosofía,
Diplomado en Pedagogía, diplomado en investigación, diplomado en Liderazgo para la Paz. Docente en la Fundación Universitaria Comfamiliar Risaralda. Integrante de la Juntanza Chinchiná Resiste y del Grupo de Trabajo Pensamiento Ambiental Latinoamericano. Ha publicado los libros Nunca es tarde para caminar (2020), Entre caminos y voces (2021), Del viejo hábito de morir (2022) y La salvaje esperanza (2024).
