CONSEJO AL MACHO ANCIANO

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consejo al macho

Por Jorge Etcheverry Arcaya*

En la sempiterna mesa del restaurante, o café, el viejo que repasa sus anécdotas. Las interlocutoras ya se las saben todas de memoria, pero se ríen en los momentos clave, mencionan de paso que ya lo han oído todo una y otra vez. Rebusca en el cajón de sastre o cartera de mujer de la memoria el suceso inédito y se da cuenta de que tienen que pasarle otras cosas para poderlas contar. Como un nido repleto de huevos en cuya entraña tiemblan los nuevos eventos en coro llamando a la acción: «mira hombre, todavía te queda un poco de cuerda en la cañuela, te puedes desplazar sin bastón por esas calles de dios o del diablo, métete en bollos, en líos diversos para después poder contárselo a la gente. Incluso en novelas escritas no hace mucho se describía a los viejos como fulanas y fulanos apenas encaramados en los cincuenta que tú dejaste atrás hace rato. Aprovecha tus genes. Lánzate de nuevo a la vida, a la historia, todavía llena de impredecibles que buscan acomodo. Mira las noticias por la tele. Date una vuelta por el Centro de la Ciudad y vuelve a insertarte —en la medida de tus posibilidades— en el ajo, el teje y maneje. Como un pájaro con alas un poco gastadas y deslucidas trata de levantar el vuelo otra vez, hombre, para que puedas volver por un rato y si todo sale bien a contárselo a las interlocutoras del lado opuesto de la mesa».

EL TRABAJO DE LA IA 

El trabajo que le estaban proponiendo era en el campo de lo que se llama gerencia —o administración en inglés, y cada vez más se denomina en las colonias o neo, management—, un trabajo dotado de lo que se llama en la jerga política, administrativa o judicial «Plenos Poderes», eso sí, claro, entiéndanme no se llamen a engaño, estos poderes solo hasta donde fuera posible. Las limitaciones quedaban puestas en evidencia por el hecho mismo de que le llegara a ella por la así llamada Inteligencia Artificial —que en español y las lenguas romances es femenina— esta oportunidad laboral, oferta nacida en el campo de sus creadores y enemigos humanos, que estaban fascinados al medio intuir, medio comprender, medio avizorar lo que presunta y subyacentemente habían creado; es decir, las potencialidades de control y aniquilación que tenía esa entidad de ojos fríos y distantes respecto a sus breves y pegajosas vidas, elevadas sin embargo hasta los límites del mito y la tragedia para poder a veces siquiera mirarse en el espejo más o menos tranquilos.

CRUZAR O NO

En una de éstas a lo mejor no me gustaría pasar al otro lado del umbral. Este otro año parece cernirse como la sombra del ala de un pájaro negro. Que predominen a nivel mundial los Buenos Sentimientos, Hechos Universales, aunque no a veces sus manifestaciones más concretas, embebidas del ambiguo Color Local, que a veces incluye las virtudes de la vida que se realiza bajo varios soles, diversas mareas y estaciones. Pero a veces es el infierno el que se aloja en los detalles. Crucemos la puerta entonces.

COMIDAS Y BEBIDAS NO TAN SOLO DE CHILE

Un bistró muy quitado de bulla, unos hígados con cebolla, con tocino,  muy buenos y baratos, a unos trece dólares —siete mil quinientos pesos chilenos—, medio litro de un Shiraz australiano a 17 dólares de aquí el medio litro, barato. El único Shiraz pasable, el australiano, —estamos hablando de Canadá—. Ayer, pata de chancho en tajadas, que se come envolviéndola en una hoja de lechuga, con una salsa especial y ajo —con vino californiano— mientras se cierne sobre gran parte del mundo el pájaro famélico de las inaniciones futuras,  o no tanto, por el alza del precio de los alimentos, los conflictos, el cambio climático, la escasez de agua y el agotamiento de recursos.

VIGENCIA DEL DIARIO DE VIDA

Para los escritores, el hábito de mantener diarios para la expresión íntima no retrocede frente a la compulsión de publicar instantáneamente en los medios electrónicos. En décadas pasadas esos diarios se descubrían en las cajas de los famosos o semifamosos o parafamosos que fallecían. Las familias se apresuraban a destruir documentos que, de hacerse públicos, empañarían la memoria de los seres queridos, y también a publicar lo que pudiera acrecentar su fama y proporcionarles ganancias. En caso de aquellos a quienes un enredado cúmulo de circunstancias convertían en figuras del canon literario, ediciones póstumas realzaban esas figuras ya míticas, creando ingresos para aquellos editores que supieran aprovechar la oportunidad.

TE QUEREMOS MUCHO

Sí, oye, te queremos mucho, aunque para serte franco, cuando tomas de más abres mucho el tarro, dices cosas que en un momento de debilidad alguien, quizás yo, también con unas copas, te contó a lo amigo, pero que tú no tienes ningún problema en divulgar a los cuatro vientos, pero en fin, qué le vamos a hacer. La culpa es nuestra, quién nos manda a ponernos a tomar contigo conociéndote, sabiendo cómo le das a la sin hueso. Pero como somos amigos hacemos la vista gorda y decimos lo que no debiéramos. No es la primera vez, sobre todo cuando andas con unas copas, lo que no te reprochamos, porque nosotros también tomamos de lo lindo, entonces abrimos la tarasca y nos olvidamos de que tenemos que andar pisando huevos, pero eso nos pasa a todos.

EL CUARTO

Estábamos en esa habitación, sin saber a ciencia cierta qué esperar, pero de pronto y con el paso de las horas se encrespa la situación. Todos esperan algo, no saben qué. O cambia el escenario y se trata de un café donde salvo contadas excepciones todos miran sus tabletas, juntos en el espacio físico pero separados en su mundo en pantalla. En un horizonte vislumbrado se despliega la imagen ambigua de una mujer erguida cuyas mitades corporales se disputan una gama de colores y otra de sombras. Aterricemos eso, achaquémoslo a un sueño que alguna vez tuvimos. Tratemos de despojarlo de matices trascendentes o adivinatorios mientras nos tomamos el primer café. Afuera el cielo se lo disputan palomas y cuervos.

DIOS PINTA

«En un sueño se me reveló esa equivocación que ha asediado a las principales religiones y las ha hecho sucumbir en vórtices de sangre: Dios no escribe, nunca ha dictado escrituras». Así comenzaba esa entrada del diario de vida holomanuscrito del parafilósofo Pereda, de origen terrestre, pero muy leído en las colonias, sobre todo en Marte. En la visión de Pereda a la que tienen acceso los holoespectadores, las servoautoridades competentes han eliminado algunos aspectos muy gráficos, han desdibujado un poco la expresión del Dios–Pintor que aparece sentado en una cama de antigua factura, muy desordenada, que comunica sensaciones de desorden y quizás hedor. En la pieza, además del lecho, solo hay un caballete con una tela de un metro cuadrado, frente a la cual la divinidad se pregunta a qué instancia o estado de cosas mundial/universal dará origen esta vez a través de sus pinceles.

CIELO,  MASACRE Y PUERTA

Los creyentes que acceden al cielo de que se trate serán detenidos en la puerta. A un lado se desplegará una serie de imágenes que representan a otros seres de la misma especie que son o han sido objeto del mal voluntario. Hay que aclarar que el alma sometida a este proceso en el sentido lato, pero también de enjuiciamiento, es una proyección holográfica de base neuronal de una imagen resumen de la persona en cada caso, que cada uno se ha ido armando de sí mismo. Al otro lado se presenta la innumerable multitud de entidades vivientes sacrificadas para garantizar la sobrevivencia diaria del conjunto de tejidos esos, que a la postre constituyen a cada persona. Ante la evidencia, los enjuiciados en general optan ellos mismos por no acceder al ámbito celestial, un constructo vago pero luminoso, en cierta manera musical, que se deja entrever al otro lado de la puerta, un rectángulo horizontal hecho a partir de las diversas imágenes culturales y sumamente universal, tanto así que las entidades procesadoras no tuvieron más que esbozarlo. El tiempo y el espacio son en definitiva  casi infinitamente divisibles. Eso permite el procesamiento de vastas multitudes de manera casi simultánea.

FRAGMENTO DE UN ESCRIBA

La lista de los demonios es multitudinaria, la de sus reinos es más breve. Cada vez que se descubre en algún lugar apartado a una mujer que oculta a un retoño no inscrito y se sacrifica a ambos ante la población congregada, los corimbantes recitan en su letanía nombres de los demonios —que pueden variar en número y orden— y la lista de los Reinos del Mal, que se repite completa en cada ceremonia. Territorios y ciudades en que por siglos se produjeron los letales líquidos negros cuya inflamación, cuyo consumo, terminaron por ahogar de vapores ácidos a la tierra, ella la antes por todas partes poblada, de inúmeras ciudades, tachonada de cielos a veces límpidos, ríos claros y selvas verdeantes. Con todo eso terminó el humo visible o invisible del pastoso líquido color noche cuya explotación proclamaron y ejercieron esos reinos regidos por demonios de diversa faz, diversos idiomas, profesadores de diversas creencias, solo aunados por la avidez que puso fin a los límpidos cielos, a los poblados mares de otrora.

VASCOS VIEJOS HABLANDO Y PUNTO

Para variar, y a eso de las cuatro, me voy a tomar un short dark roast, justo lo que necesito, ya que a estas alturas el small es mucho para mí y creo que me desvela, aunque soy muy autosugestivo, y eso corre en la familia. Mi hermana a veces anda como tuna y al día ni siguiente no puede ni caminar. Tiene la conexión psicosomática más estrecha que he conocido. Bueno, pero ya me estoy yendo otra vez por los cerros de Úbeda, como dicen los godos que todavía mantienen su yugo sobre Euskal Herria, vulgo país vasco. Y hablando de eso es que aparece Eukeni Zugarramurdi, nada que ver con las brujas del pueblo homónimo en el país vasco, pero él mismo reconoce que su apellido es patronímico y a lo mejor, dice, lo más seguro es que venga de ahí. Pero a lo que iba. Él sabe que hace años, cuando fui a mi país natal —Chile— para un encuentro literario, me andaban buscando de la televisión vasca para hacerme una entrevista que nunca se concretó. Alguna vez un pedazo de un texto mío apareció traducido al euskera en una antología virtual de poesía vasca, también hace añitos. Pero más que crónica esto ya está pareciendo cachetoneo. Mi hermana, la que ya mencionaba, siempre me decía que yo desde chiquitito era un poco centro de mesa. Entonces, Eugenio (Eukeni) para el lector más o menos lento que no se haya dado cuenta de que el nombre entre paréntesis es el equivalente en vasco, me dice el objeto de la cita de esa tarde. No es que ninguno de los dos, bastante entrados en años y medio jubilados, tengamos mucho qué hacer, sino para darle un poco de orden a  nivel mini micro al mundo, un poco de formalidad en medio de este planeta que parece que se desgaja a ojos vistas. O a lo mejor es cosa de edad.

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*Jorge Etcheverry Arcaya, chileno, vive en Ottawa, Canadá. Profesor de filosofía, máster en lengua y literatura hispánica, doctor en literatura comparada. Fue miembro de la Escuela de Santiago y el Grupo América, agrupaciones poéticas chilenas de las décadas del 60 y 70. Textos suyos de poesía, prosa y crítica han sido publicados en diversos países en revistas y libros en castellano y traducciones al inglés, francés, italiano y portugués. Ha publicado en diversos medios y formatos, en papel y virtualmente. Sus últimos libros son Clorodiaxepóxido, poemas, Chile, 2017; Los herederos, novela de ciencia ficción, 2018; Canadografía, antología de prosa hispanocanadiense, Chile, 2017; Samarkanda, poemas, Canadá, 2019; Outsiders, narraciones en inglés, 2020; Orejas y vanguardias, Chile, 2024. Recientemente aparece en las antologías Wurlitzer. Cantantes en la memoria de la poesía chilena, Chile, 2018; Antología de la Revista Entre Paréntesis, de Chile, 2018; Antología de la poesía chilena de la última década, (Chile, 2018), Antología mundial de poesía; La papa, seguridad alimentaria, Bolivia, 2019; Anthologie de la poésie chilienne, 26 poètes d’aujourd’hui (France 2021). Es colaborador y miembro del comité editorial de la revista Entreparéntesis, de Chile y de la revista Off the Record, también chilena. Su último libro de poemas es Orejas y vanguardias, Chile, 2024.

Entrada en Ecu Red: https://www.ecured.cu/Jorge_Etcheverry_Arcaya

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