
Por Manuel Cortés Castañeda*
ESCRITURA DE LA NADA
Una vez te des cuenta de que no hay un lugar donde puedas escribir, que todos los lugares te son ajenos, desconocidos, imposibles, que lo olvidaste todo o, simplemente, te perdiste, que los lugares son sueños, solo espejismos, cartas de amor que nunca llegan, besos que solo han besado sus propios labios… entonces, y solo entonces, puedes estar seguro de que has encontrado el lugar que buscabas para escribir… ahora la tarea es más simple: solo tienes que hacerlo aparecer.
EL UMBRAL DE LA LLUVIA
La búsqueda fue ardua, tal vez, demente, pero no pude encontrar un poema que le cante a las lágrimas, que las viva, las reciba en la boca, las consuma, que nos abra su herida, sus misterios, la fuente donde conviven el dolor y la dicha, las lágrimas del sufrimiento, las lágrimas del placer, las del silencio, lágrimas que no eran mías y lo fueron, lágrimas que sangraron, se perdieron, lágrimas que se arrastran sin consuelo, también lloran las larvas, llora el tiempo, llora la angustia, los átomos, el miedo, lágrimas de la nada, lagrimas del horror, lagrimas que aún esperan su destino, lágrimas que nunca serán y nunca fueron, lágrimas de este amor donde me quemo y no sé cómo morir mientras me muero.
VACAS EMBOTELLADAS
Es nada lo que queda en esta tierra arrasada por los sirvientes del tiempo y donde solo crecen y florecen las semillas del odio y donde los muertos se levantan para que los maten y los vuelvan a matar…
Y, sin embargo, hay de todo en los mercados del horror y todo se vende y se fía y se rebaja y caen los precios y suben y la oferta y la demanda se entienden como dos amantes…
Y en los basureros los perros y las alimañas se matan para agarrarse un intestino, un corazón que aún palpita, un puñado de ojos donde aún lloran las noches y los días… el último suspiro de un orgasmo todavía esperando suicidarse en la ventana…
Y tantos enfermos y fantasmas y fetos y vencidos que ya nada pueden y se esfuerzan por disfrutar al menos el olor y las manchas de odio donde hierve y se ahoga como una entraña envenenada, el sol…
Y abundan los vendedores ambulantes de pasajes a la eternidad… monstruos de mil cabezas, uñas sin manos, dientes sin bocas, miradas sin ojos que llevan, o esperan a sus clientes en las estaciones donde empieza el viaje a los territorios de la nada,
Donde los espera una vaca cuya ubre no empolla leche sino botellas de felicidad y placeres sin forma y sin materia, sin ni tan solo una gota de identidad…
Y yo que todavía en la tierra virgen y apenas desflorada, corriendo como un demente detrás de las máquinas que todo lo devoran, lo pierden, lo exterminan, recogiendo grillos y pequeños mamíferos y culebras, huevos, pichoncillos, frutos, gotas de sangre, trozos de silencio, pedazos de angustia, gritos, alaridos, miradas…
Y plantándolo todo en los agujeros de mi corazón, escondiéndolo todo en los manicomios de mi intimidad…
Y abatido por el dolor que se inunda y se desborda como un río enfermo, entregado de bruces, violado y deglutido…
No te queda de otra que ver hasta el último segundo cómo el bulldozer te aplasta la infancia, la hace añicos, te penetra, te desflora, vierte sangre…
Y solo queda un cuero, lleno de heridas y sin tiempo, que todavía conservo colgado en las paredes de la angustia que se desangra gota a gota…
Y saber que solo me sobreviven goteras en el corazón y delirios en mi intimidad…
AMOR VERDADERO
Hoy he salido a pasear con la muerte por las calles paupérrimas y oscuras de la gran ciudad… no lo hago por costumbre, —ni más faltaba—, la rutina no tiene sus dedos sucios metidos en esta amistad cada vez más cosa del corazón. Ya hace varias semanas tocó en mi puerta, estaba enferma y más flaca de lo que se le conoce y consumida por la ansiedad… no por hambre sino de tristeza y dolor… le abrí la puerta, la bañé, le di un trago de tequila y unas pastillas para el dolor de huesos, la acosté en mi cama, le limpié las heridas, se las vendé, la maceré con ungüentos y óleos, la abracé, la acaricié y por varias noches le hablé de amor hasta que entre sollozos y lágrimas pudo quedarse dormida… le tomé la temperatura, -aún tenía fiebre-, le puse una bolsa con hielo en la frente, la cubrí, le di un beso en la mejilla y la deje que durmiera… y ahora parece más tranquila, pero no me habla, solo me mira y me sonríe como si quisiera decirme algo que se le olvida, o que no quiere recordar… pensé que sacarla a pasear le vendría muy bien, pero, aunque parece contenta, creo que lo hace por mí, por agradecimiento, pero su sonrisa es más una mueca sutil de tristeza que una sonrisa… la llevé a una heladería y le compré un helado de chocolate, pero me dijo que el azúcar no le gusta y que cree que es diabética… en casa, desde el primer día en que le abrí la puerta, quise arreglarle el cuarto de huéspedes, pero solo quiere dormir a mi lado… y me abraza con fuerza como si tuviera miedo de que algo malo le pudiera pasar, y se estremece y le cuesta quedarse dormida… finalmente hace unos días me habló y me dijo que había renunciado a su profesión… que ya hace mucho tiempo, demasiado tiempo, hace su trabajo, y que lo hace bien, con mucho cariño y amor, pero que últimamente no le salen las cuentas y que la mayoría de los muertos no están en su lista… que no le gusta la violencia y que cuando encuentra muertos que no son suyos, despedazados, vueltos mierda, sino se desmaya, se vomita… y que prefiere suicidarse, porque ya no aguanta tanta crueldad y sevicia y no quiere morir de tristeza… no les niego que muchas veces he pensado echarla de casa o pedirle que busque donde vivir, pero no he tenido el valor de hacerlo, porque creo que esta locamente enamorada de mí… y aunque esta situación me asusta, lo cierto es que yo también siento algo por ella y no me gusta dormir solo…
PRUEBA DEFINITIVA
Lo siento, aunque no lo veo, en el asombro, en el silencio de lo inesperado, en los resplandores de la imaginación, en los laberintos del sueño… este gusanillo extraño, casi nada, un suspiro imperceptible, un parpadeo sin tiempo, que de súbito se detiene, estira la trompa, me mira y destila gota a gota su veneno en lo más delicado de mi intimidad, las heridas de siempre, las cicatrices del deseo, los espejos del vacío y de la muerte… con el depilador de la mujer que me ama me adentro en los territorios de la sevicia y el odio, me deslizo a tientas hasta el fondo de la nada, me desnudo en el apetito de la trasparencia, me empujo rebuscando con mis dedos lo mínimo que se mueve y suspira y tiembla, me aquieto, me afino, me disparo en el aliento, y con la precisión de un verdugo que disfruta su trabajo, meto el depilador y lo sorprendo, y lo agarro de la trompa y tiro y es tan largo como el odio, y tiro y va saliendo como una bala en cámara lenta, y se desprende y antes de que me ciegue, abro la boca y me lo trago, lo mastico, lo insulto, le echo embrujos, hasta que todo lo que queda es un agujero… un cero a la izquierda que supura y se queja de la soledad… y entonces recuerdo que en la finca de mis padres mis hermanos mayores nos daban plata, un buen trago de aguardiente y en las noches nos llevaban engañando a mi madre a mirar las putas, para que les sacáramos al ganado los nuches con los dientes como lo hacen los cuervos y las garzas, los fantasmas…
THRILLER
En las noches de invierno en cada gota de lluvia que cae en el techo de zinc de la casa, leo con la claridad de los dementes, que soy un siamés, que nací con otro a mis espaldas, una especie de duendecillo perverso que, aunque ni yo mismo lo veo, no me abandona un solo instante, haciendo que mi vida muchas veces este donde yo no quiero que esté y él tampoco… y hace todo esto, quizás para hacer las cosas más difíciles y burlarse de mí… y lo peor de este asunto es que no solo nací dos veces, sino que también vi el primer destello de luz con la certeza de que ese ser infame y retorcido era superior a mí y que, por lo mismo, estaba condenado a obedecerle y a sufrir… pero la cosa es aún más complicada, difícil, yo diría que retorcida y hasta infame… me he enamorado de dos mujeres maravillosas a la vez y ahora siento que estoy atrapado en un cuarto sin ventanas, sin puertas y ni tan solo una grieta que me permita al menos imaginar, o soñar una salida y estoy seguro que él tiene sus dedos sucios metidos en este asunto y eso es lo que más temo y sufro y lamento… Con todas mis fuerzas me he hecho con los mejores argumentos, estrategias, trampas, mentiras, brujerías y encantamientos para decidir con cuál de las dos me quedo, pero nada me sirve ya que mi amor por las dos aumenta y cada día mucho más y con tal fuerza que siento que me ahogo, que me muero no sin cierto placer a cada instante… he consultado a todos los especialistas y cada vez más pesimista, finalmente recurrí a una cirugía de separación, pero los expertos no encuentran la parte por donde estamos pegados… hace dos noches tuvimos una discusión, igual que dos enemigos que solo pueden odiarse y ahora me siento culpable, porque le hice daño y creo que él anda en las mismas… el amor es lo único que me da ánimos para seguir luchando, pero no quiero que tenga que ser el amor el que pague las cuentas… les confieso que finalmente me he decidido a librarme de él como sea y he urdido con plan perfecto, el plan ideal, sin dejar suelto un solo detalle, para matarlo esta tarde cuando salga del prostíbulo donde suele llevarme a pesar de mi reticencia… en cuanto al amor ya les contaré después…

UNA VELA
La felicidad no se conoce, se siente, florece como florece una flor que ya hemos desechado del ramo de las más vendidas… la llama de una vela a punto de apagarse en las fronteras del horror, es igual que un incendio que arrasa con todos los monstruos del destino y los que aparecen en los libros y en las torres de lo desconocido y extraño… empecé a leer con una vela debajo de la cama lo que otros no querían que leyera, arropado por las estrellas del deseo y de la angustia… las abejas escribieron los primeros libros en el laberinto delicioso de sus colmenas… la cera es una mancha de luz… un pálpito apagado en las cocinas del amor… una vela solo se extingue cuando el amanecer se apropia de su llama y le abre una herida a la oscuridad por donde empiezan a brotar los primeros pájaros que transportan el día en el batir de sus alas… una llamita de pasión enciende todas las velas de los enamorados que buscan la complicidad de las sombras para que nunca se apague el incendio de los sentidos y de los puertos sin mar y sin navíos, donde el deseo cosecha sus colmenas y sus desvaríos… una llama invisible, puro deseo, puro amor, vasos comunicantes, le quema las entrañas al abismo y hace que los fantasmas se mantengan alejados, apenas lo suficiente, a raya, para que las cadenas del tiempo dejen de arrastrarse y amarrarse en los corredores de la muerte y del vacío… una vela, la primera vela, la vela, dejo a la intemperie las cavernas donde el horror era acecho, cazador furtivo, zarpazo inesperado, y desaparecieron de momento las puertas y nacieron las ventanas y la noche se limó las uñas y se doblegó frente a una vela como un animal salvaje buscando el calor de una hoguera para vencer el frio y la muerte. Con una vela encendida detrás de una hoja de papel en blanco leí las primeras cartas de amor escritas con leche, jugo de limón y heridas en la intimidad… y a la luz de una vela vi por primera vez la mirada de mi primer amante, buscando en mi apetito una estrella sin destino y sin tiempo…
CAPITALISMO AÉREO
Un cuarto de vaso de agua, quizás del baño del avión, una bolsita de papas fritas, más grasa que papas, las rodillas casi tocando la frente, los espacios se reducen, crece el número de clientes, baños para flacos, los gordos que se jodan, sillas de adelante, pagas más, las de atrás un poquito más baratas, maletas y mochilas, sobrepeso, sacar unos calzones y un par de medias, volúmenes y medidas, para los habitantes de Lilliput, café con olor a mal de ojo, azafatas y azafatas zombis, pilotos desvencijados, primera clase, enormes presas de pollo, hormonas, vino de la casa, uvas plásticas, cambio de vuelo, cambio de puerta de embarque, cambio de silla, más pasajeros que sillas, más sillas que avión, se cancela el vuelo, culpa del tiempo, dios sabe lo que hace, será para mejor… no quedan aspirinas, tampoco tylenol, no señor, lo sentimos, el avión suena como un monstruo sonándose la nariz, el piloto es adicto al celular, el cliente del lado apesta a pedo, otra bolsa de papas, cuesta 5 dólares, agua por favor, se acabó, queda un poco en el grifo del baño, si quieres hielo, es aparte, me vomito una bolsa, cuesta 3 dólares, hay multa si ensucias el avión… y, un poco más tarde, una azafata famélica pasa moviendo el culo y vendiendo güisqui de buena calidad, vino francés, carne argentina y otra azafata entrega una revista con fotos de chicas y chicos para imitar, por si quieres comprar productos on-line y hacerse socio de la compañía para que en el próximo vuelo te den el vaso de agua completo y dos bolsas de papas fritas, y un café que no sea sello rojo…
ROMPECABEZAS
Me despierto y lo único que veo en la cama son pedazos con diferentes formas, tamaños y colores y me aterro y me asombro y me hago un nudo… Miro la cama buscando algo dónde agarrarme, reconocerme, nombrarme, pero todo lo que veo son pedazos, mis pedazos y no unos pocos, sino miles y de inmediato me doy cuenta de que es un rompecabezas hecho con mis pedazos; veo un ojo, un dedo, el meñique, creo, un diente, el pene, aunque podría ser otro dedo… Mis manos siempre tan cómplices, tan independientes y solicitas salen en mi defensa y se lanzan a tocarme para que me sienta y me calme, pero se pierden en el vacío. También ellas son pedazos en la cama… todo lo que queda, son reflejos, sombras, ecos sin control, murmullos, risas, miradas furtivas… Intento controlarme, pensar, pero el miedo aviva las llamas de la angustia y el deseo pierde el control y naufraga… Y saber que nunca me han gustado los rompecabezas, quizás los odie, siempre los he visto como juegos prefabricados, placeres perdidos, pegar pedazos… y siempre que mi familia me pide que les ayude, que es fascinante, —me dicen—, que aumenta la capacidad cerebral, saco mis disculpas y me escurro, me diluyo, me pierdo y recurro a las mentiras, las excusas, hasta que los pedazos las consumen y se olvidan de mí… y ahora que ya se han ido de casa y que mi esposa pasa casi todo su tiempo con su amante, no sé qué voy a hacer para salir de este embrollo… Aunque pensándolo bien, quizás, este desastre me venga como un hueso todavía carnoso que un perro hambriento encuentra en la basura: si me quedo hecho pedazos lo más seguro es que mi corazón y mis sentidos, separados y revueltos, quizás confundidos, dejen de joderme la vida… Especialmente el corazón que todo el tiempo viene a desahogarse conmigo y a contarme en detalle todos sus fracasos de amor…
LA RIFA
He decidido rifar mi corazón y los boletos serán a un precio módico… todo ha ido perdiendo valor en el mercado y tanto que lo prohibido para tantos ahora se vende e, incluso, se trueca en cualquier mercado de la calle… y si alguien está más interesado en la rifa de almas, no pierdan su tiempo llamando y preguntando porque a mí me hicieron sin alma… y no sé si fue un error, o es que me la robaron, o quizás no había una disponible el día de mi nacimiento; o simplemente dios estaba enfermo o de vacaciones ese día y olvidó dejar las cuentas claras a sus empleados. Pero lo cierto es que este error, para muchos imperdonable, a mí me ha venido como un regalo que no esperaba, porque tengo más que suficiente con mi corazón; y no porque tenga algo en su contra, sino por mi incapacidad de sentir tanto como él siente y se entrega y sufre y se duele hasta llegar a pelearse con él mismo. Sin embargo, lo más preocupante es que no hay un solo día que no traiga sufrimientos ajenos a casa… y no cualquier tipo de sufrimiento, sino de esos que te dejan en cama herido de muerte hasta lo más secreto de tu intimidad y delira y maldice y muchas veces ha intentado quitarse la vida; pero, por otra parte, es un corazón que sabe amar y sentir como ningún otro corazón; lo da todo a cambio de nada, y sabe que no puede esperar que le retribuyan de la misma forma; pero ante una traición sabe castigar con lo más misterioso del silencio: pierde el habla, se reduce a su mínima expresión, se aísla, no come y un día que no está en el calendario se larga sin que nadie se dé cuenta y sin llevarse nada. También es un corazón que conoce la timidez y la vergüenza como nadie y por lo mismo se refugia en los niños, aunque no desconoce su crueldad, o lo pretende… pero como todos hablan de su inocencia él se ampara en esta supuesta inocencia para sobrevivir y poder evitar el pánico y la parálisis. Es por lo mismo que casi nunca sale y nunca va de fiesta o a reuniones sociales. Les recomiendo, entonces, si quieren comprar boletos que lo hagan, pero solo si están dispuestos a jugársela toda con el amor y la soledad… si no, lo mejor es que compren boletos para la rifa de almas…
LA ENAMORADA
Ahora en las palabras que escribo y que he dejado de buscar —buscar es un tormento, y, aunque no sé cómo esperar, espero—, todas las que aparecen y se acercan y pasan de largo o se quedan, arrastran tambores de guerra, muertos inesperados en cualquier rincón de los sueños…
niños famélicos alimentándose de su propia carne, animales mal heridos abandonados en las puertas del misterio y gota tras gota de sangre que se desprende del grifo de la cocina, aunque esté bien cerrado y apretado…
Y en las páginas que no logro escribir, el dolor y el sufrimiento se chupan las palabras como un papel secante y solo quedan manchas que se expanden y se riegan en lo más delicado de la intimidad…
Palabras adobadas con pedazos de cuerpos mutilados, palabras que huelen a lo que huele el odio, palabras que explotan en las pupilas como ampollas perversas, palabras que brotan de la mierda del tiempo, palabras rotas y echadas a perder como un amor que se refugia en un convento…
Y las pausas, los signos, las huellas, las señales que habitan donde habita el silencio, son heridas que supuran, gritos y lamentos de la muerte que llora de tristeza y que entra en mi cuarto, me pide una caricia, un abrazo, una palabra enamorada, y levanta las sábanas y se acuesta a mi lado…
El horror y el odio han logrado tal belleza que no hay palabras para contar su historia, solo nos queda volver a ponernos de pie, inventar la lengua y habitar las cavernas del sueño y del olvido…

ESCONDRIJOS
Quizás yo debería haber sido un hueco, o una cualquiera de sus afinidades, porque aparte de que me gusta esconderme, también me encanta esconderlo todo y con tal perfección que la mayoría de lo escondido, casi nunca lo vuelvo a encontrar. No encontrar lo escondido tal vez sea el propósito último de mis acciones; pero también podría ser que no es posible recordar todo lo que se esconde, cuando ya no alcanza la matemática para llevar las cuentas en claro. Cuando era niño tenía muchos escondites bien marcados, camuflados, numerados y, aunque, todavía no sabía nada de brujería, imaginaba que los tenía bien protegidos con un hechizo para que nadie se acercara… debajo de la cama siempre fue mi lugar favorito, pero también el closet del cuarto de mis padres, huecos y cuevas y cavernas, y debajo de las enaguas de mis hermanas y sus amigas, en las ollas de la cocina, debajo de las cobijas y tantos otros escondites que había construido en el sueño, las mentiras, mis delirios y la imaginación. Alguna vez, asustado de que llegara a perderme y no pudiera encontrarme en ninguno de mis escondederos, decidí por un tiempo dedicarme exclusivamente a esconder comida, las pertenencias de mis hermanas, las horas del enorme reloj que colgaba en la sala de la casa, los libros de la escuela e, incluso, mis mentiras que para entonces me habían ayudado a que las luces del deseo no se apagaran en la oscuridad. Pero pronto me di cuenta que algo le faltaba a este juego perverso de esconder cosas y quimeras, porque poco a poco la pasión de esconder, el miedo y la angustia que habitan en desaparecer, no ser, al menos por un instante, se iba esfumando, desapareciendo, como si de repente me hubiesen robado los sentidos y el corazón; así que regresé de inmediato a mi juego infame de esconderme de todo y de todos, especialmente de mis hermanos que tenían que dedicarse a la difícil tarea de buscarme y encontrarme seguidos por la mirada inmutable de mi madre bien dibujada y encendida en su espalda. Lo cierto es que disfrutaba verlos hacer lo que no querían hacer, y cuando ya les ganaba el desespero y la rabia, los dejaba que me encontraran y me llevaran a casa como si hubiesen encontrado un tesoro, pero manoseado por la angustia y la rabia… Y, sin embargo, tuvo que pasar lo que tenía que pasar. Si se desea negar una cosa y no se puede negar, entonces poco a poco la negación se impone y florece como nadie hubiese pensado que podría florecer. Fue lo que pasó con mi destino. Nunca creí que tenía un destino, pero el destino acabo creyendo en mí… entonces un atardecer que nunca más marcó la hora del enorme reloj de la sala de la casa, se me refundieron las cuentas, las marcas, los secretos, los nombres, los falsos hechizos, las mentiras, y olvidé en cuál de tantos huecos me escondí; y aquí estoy buscándome como un demente, porque mi destino me dejó una nota diciéndome que si me encuentro, cosa que cada vez parece que se complica más, finalmente uno de mis deseos se va a cumplir… si supiera al menos de cuál de mis deseos se trata, pudiera ser que la lámpara que me guía brillara con más intensidad en mis pupilas y en mi intimidad…
EL ORIGEN DEL UNIVERSO
Me las adobaron y me las sirvieron tan bien que terminé comiendo y disfrutando todas las mentiras que me dijeron… y no una, sino muchas veces, acompañadas de exquisitos vinos y en dosis variadas, bien medidas, proporcionadas, destiladas, que fueron entrando como el mejor de los amigos en casa con su propia llave, e hicieron reformas sin consultar con nadie, cambiaron el menú del día, los gustos y lámparas viejas por lámparas nuevas y casi de inmediato la casa se llenó de mentirosos como un enjambre de moscas en un hueso todavía carnoso y jugoso… solo tienen que imaginar toda una casa pintada de mentiras para compartir mis desvaríos, incluso en los lugares menos accesibles, y hasta en la última mosca, cada vez más abundantes y amontonadas en el hueso… y recuerdo que hasta logré hacer un buen capital vendiendo mentiras en una tienda especializada que abrí en un gran centro comercial… y era tal mi conocimiento sobre el tema y todos sus atributos que académicos de prestigio me pagaban muy bien para que les concediera una entrevista, o para que les corrigiera un ensayo, o libro escrito sobre mi especialidad… no puedo negar que mentir fue quizás de los momentos más felices de mi vida… y saber que la mentira es un negocio lucrativo que requiere de poca inversión y nos contentamos con venderlas a las grandes empresas a precios irrisorios, cuando todos podríamos vivir felices si fuéramos mejores emprendedores y creáramos nuestras propias marcas y nuestros propios puntos de venta… y les cuento a mis más queridos seguidores que lo que más amé y, tal vez, siga amando en secreto, en algún lugar perdido de mi corazón, es la clínica que monté con todos los servicios requeridos y especializados para atender a pacientes y clientes ya establecidos que querían comprar mentiras sobre el amor… y es que todos sabemos, aunque nos lo guardemos, que el amor es un negocio sinigual y que sus mentiras, las más frecuentes, abundantes y sofisticadas, producen muy buenos dividendos… este asunto tan fascinante ha sido mi principal foco de investigación y a él le he dedicado mis mejores libros… y ahora quiero compartir con ustedes que me han sido fieles y siempre me han secundado tras de mi senda en busca de la sabiduría, uno de mis secretos mejor guardados… mi gran propósito es finalizar, si la vida me alcanza, una enciclopedia completa, de la cual ya tengo 27 volúmenes, sobre este tema tan fascinante y necesario para la sociedad… y es que las mentiras que más investigué y compartí y disfruté, y de las cuales tengo un conocimiento incomparable son las del amor y el placer. Los invito a comprar mis libros y a empezar a ahorrar para que adquieran mi enciclopedia en cuanto se haga pública… Nadie debería morirse sin leer al menos uno de ellos… no olviden jamás que la mentira bien alimentada encierra los secretos más íntimos de la vida… una amiga bruja muy reconocida y respetada en estos asuntos me decía que la mentira es la sustancia del universo, el ser en sí y para sí, inmanente y trascendente, perfecto, exacto a sí mismo, el ser ideal, omnipresente, omnipotente, el átomo divino y que fue la chispa mágica que hizo posible el Big Bang…
LA ENREDADERA
Subo por la enredadera de mis sueños y pareciera que ciertos cuentos de hadas no tienen fin, solo sangre y placer en los ventrículos del viento que empujan el deseo a límites insospechados y llueve horror. Lobos vestidos de amantes, graciosos y muy señores, putas que se refugian en los bosques con las canastas llenas de virginidad, aves de presa disfrazadas de cazadores, mirando por los agujeros del placer, antes de untarse y tragarse los despojos… gallos que se arrancan las plumas y las tiran al viento hablando de otros destinos y otras gallinas y gallineros… gallinas santificadas en los altares de la purificación y la muerte… y hermosas hembras de muchas especies hibernando en las cavernas ebrias y donde las filas para comprar besos hasta desangrarse son interminables… monstruos arropados de dolor y de compasión rogando por una vela encendida, un soplo de redención… y miles de hachas que lloran colgadas en la memoria delitos que solo fueron excusas, calumnias, de los dueños del mercado donde se vendían cestas llenas de cabezas … la mejor sopa siempre es la que se hace con el miedo y el horror como los dos principales ingredientes… y junto a la chimenea una de esas bestias que se repiten en las películas de horror, sentada como una niña mal usada y abusada y muy poco alimentada, que ha entrado en la casa sin que nadie se dé cuenta, y cuando las velas se apagan se arranca la niña a jirones, y sube por las escaleras del placer y de la angustia a comerse a cada uno de los moradores de la casa… y aunque la enredadera solo es una parte del sueño, una vez desaparece todo, lo demás desaparece… de los cuentos de hadas al final de la jornada, solo queda el reflejo de lo que nunca pudo ser, ni lo fue: el triunfo de la perversión y de lo extraño…
____________
*Manuel Cortés Castañeda, nacido en Colombia, es licenciado en Español y Literatura de la Universidad Nacional Pedagógica (Bogotá), director y actor de teatro. Cursó estudios de doctorado en la universidad Complutense (Madrid). Enseña español y literatura del siglo XX en Eastern Kentucky University. Ha publicado seis libros de poesía: Trazos al margen. Madrid, España: Ediciones Clown, 1990; Prohibido fijar avisos. Madrid, España: Editorial Betania, 1991; Caja de iniquidades. Valparaíso, Chile: Editorial Vertiente, 1995; El espejo del otro. París, Francia: Editions Ellgé, 1998. Aperitivos, Xalapa, México: Editorial Graffiti, 2004; Clic. Puebla, México: Editorial Lunareada, 2005. Dos antologías de su trabajo literario han aparecido recientemente: Delitos menores, Cali, Colombia: Programa editorial Universidad del Valle. Colección Escala de Jacob, 2006; y Oglinda Celuilalt, Cluj–Napoca, Rumania: Casa Cărţii de Ştiinţă, 2006. Ha sido incluido en antologías tales como Trayecto contiguo. Madrid, España: Editorial Betania, 1993; Los pasajeros del arca. La Plata, Buenos Aires, Argentina: El Editor Interamericano, 1994. Libro de bitácora. La Plata, Buenos Aires, Argentina: El Editor Interamericano, 1996. Donde mora el amor. La Plata, Buenos Aires, Argentina: El Editor Interamericano, 1997. Raíces latinas, narradores y poetas inmigrantes, Perú, 2012. Además, escribe sobre poesía, cuento y cine. Actualmente está traduciendo al español textos de poetas norteamericanos de las últimas décadas: Charles Bernstein, Leslie Scalapino, Andrei Codrescu, Susan Howe y Janine Canan, entre otros.
