CRONOPIOS EN LAS ESCALERAS DE MI CASA
(Reducción al absurdo para evocar a un tal Julito y a un duende doméstico)
Por Reinaldo Spitaletta*
Los cronopios nacieron en el teatro Champs Élysée, de París, en 1952, en el entreacto de la ópera–oratorio Edipo Rey, de Igor Stravinski, con libreto de Jean Cocteau, que en aquella presentación histórica estaba haciendo el recitante. Julio Cortázar se encontraba entre los espectadores y, de pronto, se sintió solo en la sala, todo el mundo había salido a tomar café y a comentar las incidencias de la obra, cuando él, en el ambiente, flotando, merodeando, sintió unos personajes «indefinibles, unas especies de globos que yo los veía de color verde, muy cómicos, muy divertidos y muy amigos que andaban por ahí circulando».













































