GLOBALIZACIÓN, FASE SUPERIOR DEL FEUDALISMO (3ra entrega)

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globlizacion fase superior del feudalismo

Por Marta Lucía Fernández Espinosa*

Entrega 3 de 3

Lee la parte 1 aquí y la parte 2 aquí.

CAPÍTULO 3: NACIONALISMO Y TERRITORIO

«¿Qué mayor servidumbre se puede idear, que la de los infelices judíos, desterrados de  su patria (y aun del mundo, porque en él no tiene ciudad, ni territorio) derramados sobre la faz de la tierra, despreciados, oprimidos, cargados de tributos, en castigo del deicidio, que ciegamente cometieron sus mayores? Aunque tan bien merecido, da horror tan grande castigo. Y después de todo él, o por mejor decir, oprimidos con todo él, en lugar de ir a menos, vemos, que van a más; y aun abandonados de la mano de Dios, no se minoran, antes crecen en número, porque Dios deja correr el curso ordinario de las causas naturales, a que no falta el concurso de su omnipotencia».[1]

El peligro que ocasionaría el sentimiento nacionalista aunado a las corrientes de la ilustración, generaría, el desarrollo de una clase revolucionaria capaz de conducir la independencia en los territorios coloniales a un poder real del pueblo. Es por ello que una vez concluido el proceso de consolidación de la independencia en Colombia, se pasa prontamente a un período de contiendas y guerras locales que impedirá una real consolidación de la unidad popular. Es claro que la realidad termina por hacerse visible y que sembrar idealismo es muy complicado y dispendioso. Preguntemos de ello a los estudiantes de medios de comunicación y a todas las teorías que tratan de adivinar ¿cuál será la posible reacción del pasivo consumidor de mensajes? No es tan fácil llegar a ser un consumidor creyente, así como tampoco lo es, mantener la realidad oculta por siempre.

El ambiente cultural de finales del siglo XIX pondrá en enemistad a la Ilustración con el nacionalismo, el nuevo proyecto político que consolidará las fuerzas más conservadoras de los entornos geográficos. La filosofía ilustrada está estigmatizada por la Revolución Francesa y será culpada por ello de la violencia.

«Sólo las investigaciones estrictamente científicas o las especulaciones puramente abstractas lograron sobrevivir; el campo de la reflexión social fue completamente censurado, y la fe en la razón, sustituida por nuevas reafirmaciones de la autoridad y los valores eternos. Todos estos acontecimientos hacían, si cabe, más urgente una revisión sobre el propósito y el sentido de la historia, que llegaría hasta la gran construcción especulativa de Hegel y su famosa «astucia de la razón». En cualquier caso, el nacionalismo prende con creciente fuerza entre los intelectuales alemanes, apremiados por la necesidad de autoafirmación cultural y contagiados por el nuevo espíritu romántico». [2]

El éxito de los filósofos que se irán contra la razón en el siglo XIX, sería sólo comparable con el de los racionalistas del siglo XVII. Ambas dinámicas de éxito de las corrientes filosóficas podrán en el escenario a franceses antes y a alemanes después, dos lugares puestos en desventaja en diferentes momentos de la historia. El racionalismo antecesor de la Revolución Francesa, que ocasionará la pérdida irreversible de la Monarquía francesa (no la mundial), y el irracionalismo presente en el nacionalismo (fascismo), que también condujo a la pérdida de la monarquía alemana el 9 de noviembre de 1918, mantendrán a Alemania humillada ante los países del mundo por ser puesta en calidad de culpable de las dos guerras mundiales. No obstante para mediados del siglo XX la muerte de la filosofía sería conferida a las manos francesas, con su inspirador movimiento posmoderno que desvirtuó el pensamiento marxista y erigió a los sofistas como supremos filósofos para humillación fatal de la Grecia clásica.

¿Estoy acaso asegurando que la filosofía tiene un poder capaz de semejantes transformaciones sociales?

Una es la afirmación de que estas han sido corrientes filosóficas amparadas por algún poder que las requería, y que dominaron el pensamiento de la época, otra muy diferente sería la afirmación de que la filosofía por si misma, es algo homogéneo, que tiene existencia compacta y que posee dotes poderosas de transformación social; en ese caso, nada más idealista. Lo que quiero afirmar es lo primero. De ese modo, las corrientes filosóficas puestas en boga, han sido complementarias de proyectos más complejos y han sido de gran utilidad en la conducción de líderes que, como el Flautista de Hamelin, tocan la melodía para desviar el camino.

Cuando los alemanes con Hegel nos hacían pensar que la historia tenía un fin y éste era la consolidación de la libertad de la humanidad, se vislumbraron dos caminos que definitivamente no se conciliarían, la derecha hegeliana instituyó en el estado y el nacionalismo la perfecta armonía de lo privado y lo público; mientras que la izquierda hegeliana y más concretamente Marx logró entender que el nacionalismo no era más que una táctica para dividir al proletariado; pero no sospechó la gran estrategia.

El control sobre el saber, invadirá con especial énfasis el estudio de la historia, el cual iba a ser abanderado por las universidades y las academias de historia que nacerían al calor de cofradías y hermandades promotoras de la Mejora Pública. En 1947 se expide el decreto 2343 el cual «recomendaba la intensificación del estudio de la historia patria, el culto a los héroes y la veneración por los símbolos de la nacionalidad, como fuente suprema de la cohesión nacional»

La Nación va a ser un producto parido artificialmente y sembrado artificiosamente en los territorios americanos. Junto con la creación de ejércitos, vendría la implementación de unos ritmos que hicieran confluir la voluntad fiestera y generarán un mítico pasado de identidad común. Si uno recuerda el terror de Joseph Gumilla ante los asesinatos que las mujeres indígenas cometían cuando parían una niña, entonces podría entender la insistencia pedagógica de sembrar nuevos miedos y espantos que además quedarían grabados en la música más representativa de la nación. La Llorona camina como alma en pena por todas las riveras de los ríos latinoamericanos. Pero igual la hemos visto hacer parte de la fiesta y de la serenata. Tal vez la Llorona que más nos identifica como latinoamericanos sea la mexicana, no obstante en una calle de Tamalameque, en el departamento del Cesar y frente a las corrientes del Río Magdalena, allí sale la Llorona Loca, o por lo menos eso dice el paseo de José Benito Barros Palomino, y nos ha sido enseñado con el folclor colombiano, que no alcanza aún el siglo de existencia. Así de joven es el proyecto de Nación y ya ha pasado a estar en desuso.

«¡Ah, mi padre, ojalá que mi madre me hubiera enterrado luego que me parió! Tú bien sabes, que nos quejamos con razón, pues todo lo que he dicho lo ves cada día; pero nuestra mayor pena no la puedes saber, porque no la puedes padecer. ¿Sabes, padre, la muerte que es ver, que la pobre india
sirve al marido, como esclava, en el campo, sudando, y en casa sin dormir, y al cabo de veinte años toma otra mujer muchacha, sin juicio? A ella quiere; y aunque les pegue, y castigue a nuestros hijos, no podemos hablar, porque ya no nos hace caso, ni nos quiere: la
muchacha nos ha de mandar, y tratar como a sus criadas; y si hablamos, con el palo nos hacen callar: ¿Cómo se sufre todo esto? No puede la india hacer mayor bien a la hija que pare, que librarla de estos trabajos, sacarla de
esta esclavitud, peor que la muerte: Ojalá, vuelvo a decir, padre mío, que mi madre me
hubiera hecho el cariño de su amor, enterrándome luego que nací, con eso no tuviera mi
corazón tanto que sentir, ni mis ojos tanto
que llorar!»[3]

No obstante la india hacerle esta confesión dolorosa a Gumilla, al pobre jesuita no le pasó por la cabeza nada distinto del pecado, no logró solidarizarse con las mujeres que así sufrían y no pudo (o no quiso) entender el grito de auxilio de aquella mujer exclamaba a nombre de las mujeres americanas. Es comprensible que no se les ayudara a las mujeres a cambiar su situación de explotación y abuso, ya que estas eran las que más trabajaban y lo que los jesuitas necesitaban era siervos ilustrados. Lo mismo que el capitalismo.

Podemos imaginar que los jesuitas tuvieron la sagrada idea de domesticar el ánimo decepcionado de las mujeres, estrujarlas a un estoico reconocimiento de su culpa, que incluso les vendrá con el mito del pecado original, convenciéndolas de ser Madres Culpables. Un tema recurrente en la pedagogía misógina del planeta. De seguro así nació el espanto de la Llorona. Para el siglo XX y ante la persistencia de los actos pecaminosos y la fiesta entre los evangelizados, tan prontos al olvido, como el mismo Gumilla los describe ya en el siglo XVIII. La pedagogía del nacionalismo recurrió a la fiesta.

Pero nación y territorio no tienen una necesaria confluencia. Por ello el nacimiento del nacionalismo irá acompañado del sionismo, un par de proyectos que detonarían en el mundo, a juzgar por la huida previa de los banqueros alemanes a estados unidos, antes de lanzar el explosivo, a mediados del siglo XIX. Era necesario hacer entender que el territorio era un asunto independiente de la unidad nacional de los pueblos. Abominar la realidad física y magnificar la idea. Instaurar irremediablemente el idealismo, ya no por la vía racional, que había conducido a la revolución francesa, igualmente idealista, sino por la vía del sofisma, de la opinión, de la misma ignorancia popular. El nacionalismo se afianzaría a través de la fundación de una cultura que diera identidad y amalgamara en si a los colectivos humanos paisanos, su único contacto con una realidad objetiva iría a ser el idílico amparo de este grupo en el albergue de un ejército nacional. La inflamación del orgullo y los ánimos de guerra en que se sostiene la necesidad de un ejército, para un pueblo que ya había conquistado la independencia; habrán de ser alentados por los deportes. El Fútbol en especial, en el que confluyen todos los factores necesarios para insuflar el nacionalismo, además de dar crédito a los símbolos nacionales: banderas, escudos, himnos. El fútbol es contemporáneo de nacimiento con el nacionalismo y su ingreso en los pueblos del mundo iba haciendo parte de la tarea pedagógica que, por ejemplo, en Antioquia, se vivió de la mano de jesuitas, los primeros en traer a la ciudad este deporte, en construir canchas y en apoyar su instalación en la cultura. Las familias de los industriales antioqueños bien pronto se sintieron interesadas en invertir en los deportes. Adquirieron la franquicia sobre el fútbol, invento eminentemente inglés, de finales del siglo XIX.

«El colegio San Ignacio acaba de hacer una adquisición de mucha importancia: la de la hermosa quinta de Miraflores, situada en la parte más alta y sana de la ciudad, dotada de abundantes aguas y de campos en una extensión de 25 cuadras, donde se establecerán todos los Sports de un centro moderno de educación» (Los Estudios, Nº 42, Medellín junio de 1915, p. 263).

«Desde su adquisición se comenzaron las obras de adecuación de la quinta de Miraflores, hasta 1916 año en que se concluyeron para el disfrute de la comunidad antioqueña. La quinta de Miraflores tenía canchas de fútbol, básquetbol y un frontón para el juego de pelota vasca» (Jorge Restrepo Uribe, Medellín su origen, Progreso… P.281).

«El juego de pelota vasca fue difundido en la región antioqueña por aquellos jesuitas vascos del colegio San Ignacio, pese a este impulso, el deporte no se popularizó en Medellín y con el tiempo fue olvidado. Una de las razones de su desaparición la señala Gonzalo Medina en la Historia del Deporte en Antioquia, al afirmar que en efecto existía «…el “Frontón de Jai Alai” —juego de pelota vasca—, pero que despertó poco interés entre los parroquianos ante el auge que cobraba el fútbol»[4]

No obstante, para 1948 el fútbol va a recibir un gran empujón de los industriales. Acabado de acontecer el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, se fundan Caracol Radio y RCN Radio, con los capitales de Fabricato y Coltejer, ambas empresas de la filantrópica familia Echavarría Misas, de Antioquia; y se promueve el primer campeonato nacional de fútbol en el mismo año. Vale recordar que el Atlético Municipal, que para entonces practicaba en el Hipódromo de San Fernando, fundado por la misma familia Echavarría, en la ciudad antioqueña de Itagüí, se convertiría en el Atlético Nacional. No sólo se prendía la radio para llenar los oídos de ruido proveniente de las carreras de caballos y del fútbol, sino que de paso se hacía alusión a la identidad Nacional y se ocultaban las masacres acontecidas en contra del pueblo enardecido por el asesinato de su líder liberal popular. Es este período, que así comienza, el que llevará por nombre: de La Violencia en Colombia.

El factor más importante para el éxito de la nueva pedagogía nacionalista, iba a ser el sionismo. Una mítica nación desperdigada por el mundo, expulsada de sus tierras en tiempos bíblicos, no históricos; que alberga la esperanza en la promesa del abuelo de los cristianos, hecha a los profetas en épocas inmemoriales. Eran el pueblo elegido y gozarían de la tierra prometida. Sacar del fondo del baúl de los mitos de la humanidad uno que reuniera a un pueblo, que apareciera teatralmente de la nada, absolutamente unificado, permaneciendo intacto en el tiempo y usarlo para que el patriarca hebreo cumpliera la promesa a su pueblo a través de los banqueros ingleses, socios de alemanes. Afianzar el mito del nacionalismo requería un impacto planetario y un castigo ejemplar a los enemigos del pueblo de Israel. En Inglaterra, alguien se rasca la cabeza mientras decide entre Argentina o Palestina como destino geográfico del pueblo de Israel. Por toda Europa van y vienen los expertos en traficar con el refugio a los exiliados (sobrevivientes de la «selección natural» de los monasterios), llevan judíos desde las estepas rusas hasta Argentina y el Volga, Siberia, Moscú y toda la nostalgia y geografía rusas colonizan el tango, símbolo de la identidad nacional de los argentinos. Rumbo a Siberia mañana saldrá la caravana… Volga, Volga… ¿qué será de Olga? Pyotr Leshchenko jamás argentino, jamás inmigrante americano y cuya nacionalidad ronda el oeste de Rusia y el este europeo, cantará los mejores tangos, siempre en ruso.

El mundo se hace enemigo de Alemania, aplaude el ingreso de los mercenarios estadounidenses y se instaura la fe en el capitán planeta, un comic hecho nación: los estados unidos. Saltan de Hollywood a la guerra. El pueblo de Israel ingresa en su tierra prometida, la historieta hollywoodesca que pretende dividir al mundo entre buenos y malos. Se ha instaurado una verdad planetaria: el nacionalismo promotor de los consumos bélicos, la eterna economía de la guerra, fuente de acumulación del capital financiero.

Los jesuitas se han gastado sus siglos en atinar con la mejor pedagogía para los pueblos desamparados del mundo; unos que conviene que sigan desamparados, porque son el pueblo de dios, los pobres del vaticano, el botín de guerra más preciado. Sin embargo, no pocos dolores de cabeza les ha ocasionado América Latina. Aprenden mientras lo aparentan y luego lo olvidan o entienden otra cosa. El nacionalismo instaurado, con clases particulares y directas para los ejércitos en Alemania; con la instauración de cumbias, tangos, rancheras, etc; con todos los mitos y espantos recién inventados, la radio y los equipos de fútbol; no generó el terror que tuvo que soportar Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Al fin y al cabo, con el sionismo se iba a afectar a Asia y no a América. Tal vez por esa razón, el nacionalismo latinoamericano careció de enemistades con sus vecinos; se tornó en peligro para la intervención norteamericana y casi estuvo del lado de los grandes movimientos sociales, al buscar, comúnmente, aquello en lo que siempre estuvieron de acuerdo nacionalistas y socialistas: la nacionalización de los recursos naturales. Los ejércitos nacionales de algunos países latinoamericanos, con las armas en sus manos, estaban de acuerdo, en lo fundamental, con las luchas populares. No iba a tardar mucho la llegada de un amplio movimiento político que destruyera las ambiciones latifundistas europeas, y las golosinas comerciales con que se ha entretenido a los gringos, mientras se les hace creer dueños del mundo.

El nacionalismo empieza a ser historia del pasado, no bien alcanzada su infancia. El mundo se puebla de íconos monstruosos del nacionalismo, la caricatura le hace patético, se abomina la defensa nacionalista del territorio. A los ejércitos se los hace enemigos del pueblo y a las luchas populares se las divide entre socialdemócratas y guerrilleras, de un lado los intelectuales y del otro el pueblo, burlado, escarnecido por su ignorancia. Unos en las ciudades y los otros en las montañas. Las dictaduras latinoamericanas coinciden con los movimientos posmodernos que se inician en los años sesenta. Drogas, sexo, Rock and Roll, el desafuero en la calle y los militares alcahuetes de estos, perseguían, desaparecían, torturaban y mataban al pueblo.

El voyerismo del capital filantrópico que se va concentrando sin que hubiese tenido lugar aún la plusvalía capitalista ni la producción industrial, por allá por los tiempos llamados del Renacimiento, que procura grandes mecenazgos en las ciencias y las artes, dejará constancia de las imágenes que la humanidad produce en extremos estados de dolor y conmoción. Los coleccionistas de arte, casualmente banqueros, conocen bien el valor de las obras artísticas. El Guernica será la huella de la lucha directa entre los dos más importantes nacionalismos de Europa, uno con historia y el otro fundado como experimento, me refiero al nacionalismo vasco afianzado desde antiguos tiempos en su mitología de ser el pueblo más antiguo de Europa (una razón por la que los ingleses han inventado evidencias de sus parentescos con los vascos), y el nacionalismo alemán, experimento de los banqueros. Al parecer ¿estaba previsto? Tal como acontecía con John Hus, el bohemio (del Reino de Bohemia) quemado en Praga a causa de sus ideas rebeldes cristianas y que representaban la lucha de los cristianos pobres de toda Europa, durante varios siglos; La cual va a repetirse teatralmente con el aparecimiento de Lutero un siglo después, ya desprovisto de peligro político y autenticidad. Este último, también un experimento de alemanes banqueros, que se conserva actualmente (por lo menos artísticamente) bajo propiedad de los banqueros Warburg. El Guernica fue encargado a Picasso por los republicanos y para hacer propaganda a su causa política en tiempos de la guerra civil española. ¿Quién encargaría el ataque de los alemanes a los vascos en Guernica? Una interesante inquietud. No obstante el Guernica fuera una obra encargada con mucha anterioridad por Max Aub a Picazo, mucho antes del ataque al país vasco. Lo cierto es que la contienda entre republicanos y nacionalistas, también tuvo por escenario a España. Los republicanos, que lanzarán su grito (que perdura en nuestros tiempos) de «ciudadanos del mundo uníos», no serán amigos de los nacionalistas antiguos a los que importa lo esencial, su pertenencia a una tierra.

Maharishi Mahesh Yogui partirá de la India, con su movimiento pacifista de Meditación Trascendental a la evangelización de Occidente, coincidirá en los estados unidos con los Beatles procedentes de Inglaterra, y entrañarán una amistad que incluso convertirá a los artistas al hinduismo, de lo cual queda constancia en la canción My Sweet Lord, con la que rinden culto a Hare Krishna. Lo que no podemos perder de vista es que no existen ese oriente y occidente en los términos que se nos ha inculcado a lo largo de los tiempos, ya que Los jesuitas parten a las esferas orientales desde el siglo XVI. Vimos a Gumilla comparar a los indígenas colombianos con los filipinos, con la gracilidad de quien puede ir y venir entre oriente y occidente sin que se encuentre separador alguno. Los monasterios de la India se han parecido bastante a los europeos en el sentido de que han concentrado grandes capitales, como quedó al descubierto en el caso escandaloso del Dalai Lama. Lo cierto es que monjes de la india y rockeros ingleses no hacen más que recordarnos a la Compañía de las Indias Orientales de los ingleses, partiendo a Asia de la mano de la Compañía de Jesús, durante el siglo XVI, época en la cual dejan al continente europeo viviendo la guerra de los treinta años, en la que protestantes y católicos se disputaban los poderes. Hippies e indigenistas, pacifistas meditabundos y marihuaneros (el término no es peyorativo en mi caso, solo realista) serán los indignados promovidos en los años sesenta contra toda estructura política y social que justificara la lucha de clases. Enemigos jurados de guerrilleros, sindicalistas, revolucionarios, muchas de las veces sin darse cuenta y en muchos casos hasta creyéndose revolucionarios. La antecesora generación Beat, Walt Withman y hasta el mismo Henry David Toureau, inspiradores de Ghandi, fueron usados en esta teatralidad de los movimientos sociales de los sesenta. La música Rock en los parques, los cuerpos desnudos, los excesos de drogas en las plazas públicas, los festivales al estilo de Woodstock (estados unidos), que se regaron por Latinoamérica, hacían el ruido suficiente para que no se escucharan los gritos de los torturados, de los asesinados, de los desaparecidos. Es la época en la que los ingleses también empezarán a exportar su feminismo, en que las organizaciones de mujeres serán promocionadas, recibiendo altos presupuestos europeos. Y es también la época en que los homosexuales serán «sacados del closet» por los mismos ingleses. En 1978 se da fuerza a la Campaign for Homosexual Equality (CHE), creando en Coventry la Asociación Internacional Gay. Del último renglón, dos asuntos me exaltan. El uso cínico de la palabra más revolucionaria para América Latina, que encarna aún en nuestros tiempos el ideal revolucionario, el nombre con el que mundo conocía a Ernesto el CHE Guevara. Y el sitio desde el que se pone de moda hablar de Gays: Coventry, el pueblito de Lady Godiva, la mítica mujer exhibicionista instauradora del mito del mirón, llamado allí Peeping Tom y voyeur en Francia; un escupitajo en la cara de todos los espectadores del mundo, es decir, de toda la población mundial, condenada a permanecer en esta actitud frente a los medios de comunicación. La Teatralidad, no para de decir con burla el Guasón del Caballero de la noche (una de las últimas películas de Batman). Pero, ¿dijimos Woodstock?, que esto no se nos pierda de vista.

El mismo papel que cumplen hoy los indignados del mundo, de absoluta propiedad jesuita: Insurrección pacifista, desobediencia civil, desprecio de las causas económicas de las luchas y énfasis en las ideologías y poderes del individuo desde su subjetividad. Una tendencia a la religiosidad que seduce al individuo a creerse todopoderoso por encima de la realidad que le produce, constriñe y cincela. Un sujeto que odia la racionalidad y se afinca en sus opiniones, se sumerge en un mundo mágico controlado a voluntad del sujeto. El mendrugo para el pueblo del viejo ciudadano ilustrado, la caricatura de la democracia.

El nacionalismo, herido de muerte desde su cuna por el Nazismo, moría definitivamente a manos de las dictaduras militares latinoamericanas y africanas. Del territorio no se volvió a escuchar hablar, al parecer no estaba allí desde el principio, había sido saqueado del concepto idealista de amor por la nación. Sólo quedan los mundiales de fútbol, controlados por la FIFA, o eso creemos, porque de los ocho votos con los que se maneja toda la reglamentación sobre el fútbol a nivel mundial, la pobre FIFA solo pone cuatro; los otros cuatro los pone el Reino Unido, a través de la organización que por excelencia domina el fútbol en el mundo: la IFAB. Pero este año habrá mundial en Brasil, banderas, escudos, himnos y enfurecidos gritos patrióticos nos recordarán la vieja nación y lo poco que se permite del nacionalismo.

CAPÍTULO 4: GEOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA: EL PELLEJO INDIVIDUAL

«Y esta es la regla que nos da San Pablo Apóstol: (A) Non prius, quod spirituale est; sed quod anima le, deinde quod spirituale. Con los beneficios, suavidad, y muestras prácticas de amor, se ganan aquellas voluntades terrenas: ni cabe a los principios otra cosa; porque como el mismo apóstol de las gentes nos advirtió, (B) el hombre animal terreno, que está todavía por desbastar, aunque se las digan, y expliquen, no percibe las cosas espirituales». (Joseph Gumilla. El Orinoco Ilustrado)

Woodstock, el trascendental festival del rock, con el que se hace una publicidad planetaria al nacimiento del individuo y su vida espiritual, al estilo posmoderno en la década de los sesenta; tiene las claves para ahondar en pesquisas interesantes, que dan nuevas luces sobre el oscuro siglo XX.

Hacia 1850 (casualmente y en coincidencia con la emigración de los banqueros, de Alemania a estados unidos, ese pueblito polvoriento y subdesarrollado del norte de América), los británicos están fundando la Escuela de Woodstock en la India. Exactamente en Mussoorie, lugar al que huiría un siglo después el Dalai Lama. Este internado, actualmente es la escuela internacional más importante de la India, siendo desde entonces un bastión importante de evangelización para los misioneros protestantes. Un lugar colonizado por jesuitas e ingleses.

Pero Woodstock, la ciudad del Reino Unido de Oxfordshire inspiradora del nombre que nos atrae, fue lugar de residencia real, por lo que allí se encontraba el Palacio de Woodstock. Nos recordará el encarcelamiento en el palacio, de Isabel I, la declarada ilegítima hija de Enrique VIII y Ana Bolena, Su padre había fundado el anglicanismo en el mismo año en que se creaba la Compañía de Jesús y se estrenaba la versión luterana de la biblia en Alemania. Pero a la pobre Isabel le aparecieron movimientos sociales bastante molestos: los puritanos, que rechazaban la identidad del anglicanismo con el catolicismo en cuanto a la estructura de poder político y económico. Estos reclamaban una iglesia pobre, para los pobres (tal como la proclama hoy, de dientes para afuera, Bergoglio, bastante amigo del obispo de Canterbury). El lío ocasionado por los puritanos en Europa, iba a ser aprovechado por su hermana María Estuardo (católica) para gobernar hasta su muerte; momento en el que Isabel regresa al trono y con ella el anglicanismo, no sin antes haber sido excomulgada por Pío V en 1570. Isabel I representa así, el período de establecimiento del anglicanismo fundado por Enrique VIII, el gobierno de la primera reina protestante de Inglaterra. Pero el período de paz isabelino, por el que es recordada entre los ingleses, abriga también la existencia del florecimiento literario inglés: Shakespeare, Marlowe, Drake y Hawkins. Se escucha quedamente repetir al Guasón: La Teatralidad! Casualmente Heath Andrew Ledger, el actor australiano que representó al Guasón (Joker), en la película El Caballero de la Noche, a la que tanto hemos hecho referencia, hacía parte de la compañía Teatral inglesa Globe Shakespeare. Al fin y al cabo Batman es un filántropo multimillonario, denominado caballero que siempre se ha ocupado de actividades ocultas, en apoyo al control policial de la ciudad. ¿Alguna vez nos contarán, en posteriores versiones, a cuál de las órdenes militares modernas dona toda su filantropía científica y económica?

Por las amistades contemporáneas de anglicanos y jesuitas, entendemos que el problema que llevó al encarcelamiento en Woodstock de Isabel I, está mucho más atado a los desbordamientos sociales provenientes del malestar puritano, que a reales disputas religiosas. La estrategia católica de control sobre los puritanos tampoco tuvo grandes éxitos. Estos sólo pudieron consolidarse a la manera que desde entonces identifica a la «socialdemocracia», ante los revolucionarios: muerte; ante la disputa de poder: nuevos señoríos. No había acontecido una veintena, luego de la muerte de Isabel, cuando la Compañía de Londres, la primogénita de los gremios ingleses (es decir, del monopolio que existe desde el siglo XIII) ofreció tierras en Nueva Inglaterra a los puritanos, para hacerlos colonizadores y fundarles de paso, su mito de la tierra prometida, de encarnar al pueblo elegido; apenas empezaba el siglo XVII. De ese modo se deshacían de los molestos pobres puritanos que de otro modo hubiesen reanimado los movimientos de los pobres cristianos (al fin y al cabo son los avivados del espíritu), que ya habían dado dolores de cabeza a la monarquía durante los últimos siglos: valdenses, cátaros, pobres de Lyon, husitas y todos aquellos que pueblan la historia europea, anterior a las defenestraciones de Praga, cien años antes de Lutero. Un asunto que da luces sobre el nombre de la gran coral del siglo XX: Bohemian Rapsody, de Queen.

Habían sido convertidos en señores feudales, se creían predestinados, gozaban con su pobreza, ahora eran colonos y se hallaban bien lejos de ser un estorbo para los propósitos económicos de las grandes compañías europeas. Un siglo después vendrían a las tierras americanas de los puritanos, repletos de capitales, para comprobarles que en verdad eran el pueblo elegido. Uno al que la riqueza la cayó del cielo, de los banqueros instalados en Alemania, que para entonces dejaba de ser el Sacro Imperio Romano Germánico.

En 1850 Woodstock es una región geográfica que tanto está en Inglaterra, como en India, como en estados unidos. Pero para 1969 Woodstock está en la plaza pública y hippie mundial. El territorio mítico en el que nacerá el nuevo individuo, uno desgarrado de su unidad colectiva primigenia, precisamente haciéndolo ingresar en la teatralidad del colectivo. Los tamborileros franceses habían dado aviso, para dar un barniz democrático y de paraíso social al drama, unas pinceladas de ilustración desencantadas en Mayo de 1968. Los Flautistas de Hamelin, serán los sofistas franceses del siglo XX, encargados de enterrar (?) a la filosofía, y que algunos, tal vez por cinismo, o tal vez por ignorancia o mala lectura, llaman filósofos (paradoja ¿no?, si la filosofía está muerta, ¿no estarían también muertos los filósofos?, o es que ¿además de sofistas son forenses?). Deleuze, Guatari, Foucault y todos esos muchachos franceses posmodernos. Pero si ellos son los flautistas de Hamelin, las ratas, han sido los intelectuales que por ingresar en la moda del pensamiento, se dejaron embaucar y enajenaron las luchas sociales.

Ante las reclamaciones sobre los territorios nacionales de los movimientos sociales y políticos nacientes en América Latina, estos enardecidos individuos oponían su desnudez pública. Señalaban que la única geografía posible del individuo es su piel. Actualmente los indignados del mundo se complacen en mostrar la misma desnudez, ahora cada vez menos consciente, cada vez más teatral.

Al estilo de los puritanos y sus dinámicas lancasterianas de aprendizaje, que instituyeron a finales del siglo XVIII y que tanto embelesaban a Simón Bolívar, se hace desprestigio del saber, acusado de ser un padre tirano, y se instaura la educación entre pares, no importando el conocimiento. Cualquiera puede enseñar y todos están en el mismo derecho de hacer valer su opinión. Esta es una práctica heredera directamente de la interpretación bíblica que se reclamaron para si los diversos movimientos revolucionarios de los pobres cristianos desde el siglo XII; pero que se instaura de una endiablada manera con los protestantes: la libre interpretación bíblica. Las exigencias de los pobres cristianos antecesores, eran bien diferentes a las impuestas con el protestantismo. Una revolución no hecha por el pueblo, sino para el pueblo. Una Rapsodia con tintes populares, pero digna de escucharse por los más selectos monarcas. No un Fandango. Como lo expresara despectivamente la canción Bohemian Rapsody, de Queen,[5] por ello escrita para la reina e interpretada por la Reina. Una obra de corte cómico que hace reír con la tragedia. Una risa tallada a cuchillo en el rostro.

Por ello es, desde el principio, la pedagogía de la educación pública (la educación para pobres), la cual ha ido creciendo a tal punto, que ha hecho del maestro contemporáneo, un ser igual a sus estudiantes, uno que desprecia el saber y encomia la opinión. Así incluso se lo señala la didáctica de los libros de texto, sin los cuales, es generalmente incapaz de hacer una clase interesante. La National Society for promotion of the poor in the Principles of Established Church, cuya traducción, bastante acomodada por cierto, es Sociedad Británica y Extranjera de Escuelas Públicas, una de esas sociedades filantrópicas británicas, que ha sido la abanderada de regar las prácticas pedagógicas lancasterianas por el mundo, entre los pobres… las mayorías planetarias. Uno de los grandes escenarios para este teatro del capital filantrópico fue Woodstock. La gran estocada a los movimientos sociales populares, campesinos, nacionalistas, de izquierda, que nacían a mediados del siglo XX.

«Pues bien, en esa superación de la individualidad es donde se vivencia más intensamente el fluir de la vida y la comunicación o la comunión de la vida. Eso es lo que se buscaba en los ritos antropofágicos, en los banquetes eucarísticos de las diversas religiones, en los cultos dionisíacos, y eso es lo que actualmente se experimenta en los conciertos nocturnos multitudinarios cuyo paradigma insuperable se muestra en Woodstock. Sin embargo, en la unión sexual no hay una transfusión efectiva de ser al otro, no hay creación ni incremento del ser del otro en sí mismo, pues la reproducción, la procreación, es la suscitación de un tercero, y no del tú y del yo. En algunas formaciones mitológicas y en algunos delirios patológicos, no obstante, puede percibirse esa pretensión de consumar una unidad absoluta entre el yo y el tú, y de lograr una plena transferencia de ser entre uno y otro. En eso puede cifrarse la pasión del incesto, la por ser padre de uno mismo con su propia madre, o bien madre de una misma con su propio padre»[6].

La vuelta al mito, la búsqueda de lo perdido, la añoranza, el despojo de la historia, la comunidad mítica primitiva, la explotación del deseo, la prohibición de la prohibición y la abolición de todos los saberes que habían generado al sedentario ser fundador de sociedades, lenguajes, culturas. Se trataba de la abolición de la humanidad tal como ella había logrado subsistir; lo que pareció altamente revolucionario a los intelectuales de los años setenta. Nuevos engañados se suman a buscar el Paraíso perdido detrás de la literatura, a buscar la piedra filosofal, a culpar al pasado desde la añoranza. El terror por el salto al vacío que ha significado el futuro y la desconfianza en una historia que hace relatos del pasado, por pedido, como un sastre; la magnificación del presente; todos ellos síntomas posmodernos del individuo sin tierra.

Consumir mercancías virtuales genera necesidades de consumo cada vez más lejanas de la utilidad y transforma del valor de uso de los objetos.  ¿Cuál es el modo de producción dominante?, ¿y las relaciones sociales de producción?, ¿y los medios de producción?, ¿y el trabajo…? Sin embargo  la pequeña empresa, el individuo o los llamados outsiders son una nueva modalidad necesaria de oferta laboral, la permanencia en el sistema laboral para el trabajador es efímera. El capitalista no asume responsabilidades laborales y se da el lujo de elegir entre múltiples oferentes de alto nivel educativo a bajo costo y sin riesgos, con lo que maximiza su ganancia. Han, casi, desaparecido los sindicatos y las agremiaciones obreras, la reivindicación de derechos laborales, porque el individuo está escindido de su grupo y no puede reconocerse en ninguno. La legislación los permite y al mismo tiempo les hace imposible su existencia, quedando claro que pueden existir en el concepto, pero que no pueden perturbar la realidad. Sucede lo mismo al individuo, sabemos que existe, pero carece de argumentos legales que le amparen realmente. Debe fundirse a colectivos sutiles para defender sus derechos, no tiene existencia civil real, más que para sus deberes y obligaciones.

«No es en ningún modo el tiempo de trabajo, sino el tiempo disponible lo que es la medida de la riqueza», había dicho Marx. No obstante, el tiempo disponible se extingue en el consumo de mercancías virtuales gratuitas, el capitalismo ha sido la cosecha del idealismo occidental que concreta el desprecio de la naturaleza real de las cosas y se encumbra en la enajenación.  Ha hecho del «mundo real despreciable» un basurero y seduce al ingreso en el mundo ideal por las puertas de la virtualidad.  El valor de uso habría delatado dos acepciones; una que prometía un uso real, material, útil de los objetos o mercancías producidos en abrumadoras cantidades para generar bienestar a un número cada vez mayor de individuos, y otra que se lleva a la práctica actual, según la cual ese valor es un valor ideal, perecedero, atenido a los caprichos de la moda que lleva a consumos cada vez más estólidos y frente al cual hay que establecer medidas correctivas como la de reciclaje, la cual lleva consigo una evidencia de que el trabajo y la mercancía contienen en sí una tendencia al desperdicio, lo que en ellos hay de aprovechable es poco si se compara con el costo que generan en el planeta los residuos no aprovechables de ellos. La necesidad de consumo hoy nutre la enajenación, por lo que goza del mismo prestigio, que el miedo generador del mito.  Nuevas religiosidades conglomeran a las multitudes en torno a la madre tierra.  El culto a la tierra torna en falta la propiedad sobre ella y disuade de la posesión a las muchedumbres.  La doble moral occidental está fundada sobre ese hecho concreto: lo que es inmoral, perverso, contrario a la naturaleza, en manos de las multitudes, es permitido y aplaudido, en cambio, al dueño de las condiciones económicas. La moral del siervo vigila y ajusticia al igual y justifica al amo. El individualismo hedonista y estoico con el que se entretiene al individuo para desheredarlo del colectivo es el camino simple por el cual se complace la ambición primitiva del principio placentero que justifica la propiedad privada.

Pero este individuo contemporáneo debe luchar por su única patria, república, nación, país… como quiera llamársele: su pellejo. Se ha puesto valor de cambio a su existencia, de siervo ilustrado o ciudadano, tendrá que albergarse de nuevo como esclavo, sin que nadie se haga cargo de su subsistencia. ¡Ha de competir con los demás por ser comprado! El fútbol, la pornografía, han puesto de moda la trata de seres humanos. Hasta en su pellejo corre graves peligros, nada le pertenece. ¿De qué se envanece el pobre individuo contemporáneo?

El placer puede ser un arma de control ideológico por disuasión. Por oposición al alto desarrollo intelectual requerido para el desarrollo económico, las grandes masas fueron privadas del pensamiento y animadas a abandonarse a sus propias tendencias pasivas. Deleuze recomendaba al individuo contemporáneo: self enyoiment, y allí le encontramos, gozando de sí mismo, condenado a vivir en la periferia de su ojo, paralizado como Peeping Tom.

Haré cita de un artículo propio, menos por vanidad y más por un reconocimiento a las palabras que vienen a nosotros a veces con la mejor armonía entre el lenguaje y el deseo comunicativo:

«Todo su cuerpo en tensión, contribuyendo con la filigrana de su fuerza de violín a afinar el cristalino. La luz ingresa por la córnea y en la retina la espirituosa presencia sanguínea y la sublimación celular especializa a muchos más millones de bastones neuronales (para ver en la oscuridad y traducir al blanco y negro), que los pequeños millones de conos neuronales, especializados en ver los colores bajo la luz.

Ha parpadeado para limpiar el lente situado en su pupila, el diafragma regula el ingreso de los fotones. Allí está el mundo vuelto de revés, percibido en tonos rojos, verdes y azules; llevando el fotograma hacia el cerebro, lleva colores, por ello sabemos que se trata de un mamífero; los animales nocturnos carecen de conos en su retina; por eso aguzan su oído. En el fondo ocular, tras el cristalino, está la fóvea, una pequeña área de 0,33 mm, allí llegan los colores. El mirón solo necesita un orificio para mirar el mundo. El mundo que mira ejerce la seducción de lo oculto, el mundo desde el que mira carece de sustancia, su geografía se reduce a 0,33 mm de latitud y longitud, con condiciones climáticas irrelevantes que soplan sobre un relieve imposible. Parece decir: Atrapado en un derrumbamiento no hay escape de la realidad abre tus ojos mira hacia el cielo y observa… no me importa hacia donde sople el viento, como dice la canción Bohemian Rapsody de Queen»[7].

La psicología experimental nacerá con el sajón (alemán) Gustav Fechner en la segunda mitad del siglo XIX. Sus obras: Elementos de Psicofísica, Preescolar de la Estética y Visión diurna en Contraste con La Visión Nocturna, son el estudio preliminar del impacto de las imágenes y los mensajes en el individuo, que inundarían al mundo con el cine y los medios masivos de comunicación. El más grande proyecto económico del siglo XX. El laboratorio humano de psicología experimental. Los grandes capitales financieros no serán puestos en la fábrica, sino en la pedagogía humana. El capital financiero nacido en pleno feudalismo, se tornará en capital filantrópico sin siquiera haber sucumbido a los atractivos del capitalismo, una actividad para nuevos ricos (dirían para si, «aunque la mona se vista de seda, mona se queda»). La consumación de los ideales del Concilio de Trento: LA TEATRALIDAD. Uno podría pensar que el capital filantrópico nacería de la acumulación de la plusvalía; pero en ese caso, la plusvalía no había sido expropiada al trabajador, habría sido acumulada antes del trabajo como mercancía, a partir de la agricultura, las guerras y los miedos generadores de los grandes capitales financieros medievales. Todo está listo para iniciar el siglo XX, The Show must go on!

«Oooh papá, llévame a casa
ohhh mamá, déjame ir
¿tengo que estar de pie
con los ojos desorbitados
a la luz del foco?
!Qué pesadilla!»[8]

«Afuera el amanecer
se está deshaciendo
pero en la oscuridad del interior
sufro para ser libre…
en mi interior
mi corazón se está rompiendo
mi maquillaje puede estar desconchándose
pero mi sonrisa
todavía sigue»[9]

Si en el siglo XVIII convenía hacer una estoica a la mujer sufrida del feudalismo y el mito, para el siglo XX será necesario darle una condición de realidad que luciese como irreal. Lo más cercano posible a la significación milenaria que ella ha tenido para el idealismo, que necesita restar importancia a la realidad. Abolir en ella la inquietud por su útero y dejarle la apariencia de Canto de Sirena. De ese modo, no se salva ella ni salva a nadie. Ella es lo peligroso, por eso es la destinataria dilecta de toda táctica disuasiva. Se sabe que la desnudez femenina no basta para entrar en ella, pero desnudarla es una buena táctica de distracción, tras ella van todos los Peeping Tom. Ella es la dama desnuda de Coventry, la benefactora del pueblo y los benedictinos; una nueva virgen en el cielo de los dioses humanos, ya no vendrá como María con su vientre y su Espíritu Santo preñador, ahora viene desnuda para la conversión de las almas en esa nueva manera de evangelización: el individuo debe volver a su útero. De todos modos habrá un Hombre muerto, ¿la humanidad?

El feto humano involuciona en autista, adentro del útero apenas si reacciona a las luces, única comunicación entre él y dios; los demás no existen. Vive en la mónada de Leibniz, sin puertas ni ventanas, dedicado al hedonismo íntimo, haciendo un altar de sí mismo que merezca todos los consumos posibles. Ahora está listo para ir al fútbol, o a las marchas de indignados[10], no ha olvidado la masa primigenia, la plaza pública liberal le exigía demasiado saber y razón. La plaza republicana siempre le hizo entender que no era un ciudadano debido a sus orígenes inmundos. Sus espacios públicos se fueron transformando en parques puritanos, al estilo de las Sociedades de Mejora Pública; desprovistos de la molesta condición política. El parque es un sitio de diversión, llenito de ornato y aseo; ya estaba cerca de parecerse al ritual comunitario primitivo. El estadio es el máximo refugio. Los grandes ideales de los seres comunes no incluían ser ilustrados, para eso reservaban un lugar para el mago, el brujo o el sabio; los demás podían dedicarse a la vida. ¡Uno cuidaba de todos y todos vivían! Sus ideales no han ido más lejos de los mandatos de la vida: sobrevivir, tener placer y asegurarse de conservarlo eternamente (esa es la utilidad del cielo); lo demás ha sido suntuario e innecesario. Todos lo saben, es el máximo saber acumulado por la humanidad: el vitalismo. Quienes ponen el capital filantrópico al servicio de la Psicología Experimental, también lo saben. Ninguna moral, ni siquiera la puritana, ni la capitalista (más cercana a la realidad que la feudal), le ha ido bien al ser humano, cada individuo tiene la marca ancestral de la vida, la que le trajo a la existencia. Ninguna filosofía ha podido acertar sin deshacerse de su idealismo, ninguna ontología ha ido lejos sin entender que el SER, es un haber sido.

CAPÍTULO 5: LES GENS QUE VOUS TOUEZ SE PORTENT ASSEZ BIEN… LOS MUERTOS QUE VOS MATÁIS GOZAN DE BUENA SALUD[11]

Al parecer no son pocas las disputas que otorgan la frase a Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, autor de la obra La verdad Sospechosa, escrita en 1630. Nacido en México a finales del siglo XVI, el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, descendiente de judíos, sacerdotes de La Mancha y de interesantes mestizajes con esclavas moras. Amigo de Miguel de Cervantes y estudiante de Salamanca. Autor trascendental para la Nueva Comedia Hispana, pieza clave en la construcción de la teatralidad tras la que iban los beneficiarios del Concilio de Trento. Los que ocultaron la risa en la tenebrosa arquitectura monástica de la novela de Umberto Eco, El Nombre de la Rosa. Y que ahora podemos juzgar, no como un acto de moralidad siniestra y monástica (como quiere Eco que pensemos), sino como un acto de apropiación privada de la Comedia. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, Es un claro espécimen de la hidalguía, una pieza diáfana, en la que observamos todos los elementos tratados durante este ensayo, ¡él mismo es teatral!

Muchos otros han atribuido la frase a José Zorrilla, autor de la obra Don Juan Tenorio, escrita a principios del siglo XIX y cuyo argumento es muy similar a la obra de Ruiz de Alarcón. Tal vez la confusión de la autoría, pueda deberse a que las tramas, una escrita en el siglo XVII y otra en el siglo XIX, se refieran ambas a un caballero del siglo XVI, con gran propensión a la mentira, cuyo padre se muestra irritado debido a la falta de valores caballerescos de su hijo. Ambos personajes están destinados al matrimonio mediado por el amor verdadero, del que huyen. García no alcanza a ser como don Juan Tenorio embelesado por los placeres de la vida bohemia. No obstante don Juan Tenorio, si nos recuerde a don Juan, estudiante de Salamanca, amigo de don García.

La frase no se encuentra en ninguna de las dos obras, y, en cambio, aunque no la he leído, si parece encontrarse en la obra de Pierre Corneille, autor de El Mentiroso (Le Menteur), escrita en 1644. Me atendré en esta afirmación, a la que he leído, de las letras de Ángel Milla Navarro[12] quien afirma que la expresión aparece por primera vez en el francés de Corneille. Dejará en duda la autoría, no obstante, ya que la popularización de la frase, en un mal español, da cuenta de la participación del pueblo español, poco letrado, en su construcción postrera; así ella fue concebida por el literato francés en una obra que ha sido juzgada como copia de la de Juan Ruiz de Alarcón. Yo agregaría que, tampoco fue pertinente dejar que la frase se hiciera famosa en francés, ya que este pueblo va a ser el motivo de la burla que esconde el sentido.

La intención, en lo sucesivo, no será hacer un tratado sobre Juan Ruiz de Alarcón, de Zorrila o de Corneille. Tema en el cual soy muy poco versada. He recogido esta expresión, por avenirse perfecta, con la intención del epílogo del presente ensayo.

La usurpación de la acción del espectador, anticipando su acción, constriñéndole a aceptar la autoridad del dramaturgo y obligándole a la pasividad como espectador, merece el pago de la risa. Además, el autor parece solidarse con el espectador al poner en él más información de la que parecen tener los personajes. Casi le hace sentir que el espectador está allí dentro; que es el personaje más importante. Pero está quieto, impávido, esa es su obligación. Es así como es conducido a enamorarse del héroe y a abominar a su antagonista. ¿Qué mejor pedagogía política podría desearse? Se aprende a amar al enemigo mientras se ríe, y todos tan contentos.

Los elementos constitutivos de la comedia están ante nuestros ojos. La evolución contemporánea de la comedia, permitirá al espectador entrar en la obra, no estar tan pasivo, pero sin salirse del guion. El autor sigue estando al mando. Para entender el concepto, es necesario traer el ejemplo de los indignados del mundo: salen a las calles, pero no van a cambiar nada. Su pasividad real es solo comparable a la comedia thriller contemporánea: los muertos vivientes o Zombis, que tanto fervor despiertan entre espectadores ya versados en los medios de comunicación. Los mayores, les vimos aparecer en los años ochenta en el escenario musical del Pop con Michael Jackson; cuando la radio y los aparatos reproductores de sonido, daban paso al video en una televisión a color. El espectador va a estar confinado a su ojo, es el proyecto instaurado con la psicología experimental que ya avanzaba en el siglo XIX. Así cree firmemente en que lo que ve es la realidad. Se le han cercenado los demás sentidos, de ese modo es como pierde el equilibro y cae en la virtualidad creyéndola real.

Pero he dicho que los franceses no se ven bien expresando aquella frase. Y es que ellos serán objeto de la gran teatralidad que da comienzo a una etapa llena de mentiras. Tal como en la trama de las obras literaria que nos vinieron a colación, con ocasión de la frase. La teatralidad no quiere entretener al individuo sólo para ocasionarle la risa. Lo que quiere es hacerle creer la mentira y dibujarle en su rostro una perpetua sonrisa. Tal como si se la acuchillara en el rostro y no pudiera borrársele aunque se le caiga el maquillaje de cómico. ¿No es ese el mensaje del Guasón (jocker) a que tanto nos hemos referido? Y ¿No encarna ya Fredy Mercury[13] a ese guasón?

La revolución francesa hará creer al mundo que la monarquía ha muerto ¿lo saben los franceses o han sido un gancho ciego, un flautista de Hamelín inconsciente de serlo? Pero la monarquía goza de buena salud, más de doscientos años después. La civilidad que nadie ha matado, tampoco ha existido, la República la obnubiló y eclipsó desde su nacimiento. Los espíritus inundaron al mundo, tal como lo había previsto Max Stirner en su unigénita obra El Único y su Propiedad. Los conceptos caminan por el mundo en lugar de los seres reales.

La existencia del mercado, del comercio, de la producción de objetos, del capital financiero y la usura, del monopolio; han existido a través de la historia de la humanidad, nos son rasgos exclusivos del llamado capitalismo. Lo que sí ha sido novedoso y exclusivo es la compra de la fuerza de trabajo al mismo propietario. Porque tampoco es la primera vez que se paga por el trabajo humano. Un esclavo era comprado o caía en este estado debido a sus deudas. Quien usaba al esclavo, sí compraba su fuerza de trabajo; lo que sucede es que no la pagaba al su propietario directo, sino al traficante de seres humanos. Más o menos como acontece hoy con el fútbol y la prostitución, con el mercado de las limosnas (¡parece descarado hablar de mercado dentro del lumpen, pero acontece!) y con las múltiples formas de utilización del ser humano que le desconocen su libertad. Pero el trabajo es algo que últimamente no proviene de la fábrica industrial. Incluso Jeremy Rifkin el asesor de gobiernos europeos y estadounidenses, así lo expresa en su libro El Fin del Trabajo. No nos hallamos ante una crisis del capitalismo, esa es su condición natural y permanente. Los grandes propietarios del mundo no están conmocionados por las crisis del capitalismo, porque ellos no son capitalistas; viven, también, a sus expensas y claro, están interesados en sostenerlo, debido a que nunca antes se vio mayor desarrollo de las fuerzas productivas, que bajo la presión de la competencia. La nobleza jamás desapareció y la monarquía se ha conservado, excepto, como ya explicamos antes, en los países que fueron perdiendo su partida de ajedrez. Sin embargo, la monarquía no es un asunto de países, es de familias. El objetivo de empujar a los pobladores del mundo fuera del campo, con el pretexto del nacimiento de ciudades y desarrollo industrial; ha sido realmente una expropiación de las tierras. Y no es que el objetivo enunciado por investigadores de todos los tiempos, no sea cierto. Claro, la fuerza de trabajo si era necesaria en las ciudades, pero era un proyecto temporal, uno que santificara los recursos adquiridos de dudosa manera. El capitalismo no pudo albergar a todos los desempleados del mundo. Principalmente porque tiene que rendir tributo al capital financiero, que no proviene de sí.

Los grandes latifundios del planeta se han concentrado en pocas familias y hasta los ambientalistas les sirven como evangelizadores contemporáneos, para rendir culto a la tierra y tenerla exenta de la presencia humana, el vicho más peligroso de todos los depredadores existentes. El desprecio de lo humano es ya un hecho, la tierra es la gran riqueza. Con su culpa a cuestas como el depredador del universo ¿El ser humano parece haber escapado de la naturaleza? No obstante su condición animal es su talón de Aquiles. Circe lo sabe bien y allí lo espera.

____________

* Marta Lucía Fernández Espinosa. Licenciada en Historia y Filosofía (Universidad Autónoma Latinoamericana). Especialista en planeamiento educativo (Universidad Católica de Manizales) con diplomados en Gestión administrativa, adaptaciones curriculares y desarrollo de habilidades organizacionales en diversas universidades antioqueñas). Autora del libro Pentimento. Sus investigaciones han sido trabajos de campo con comunidades a través de las cuales se generaron desde proyectos educativos institucionales y manuales de convivencia, hasta la construcción de aulas por gestión comunitaria y la creación de la educación de adultos como estrategia para minimizar el impacto de la violencia en un sector deprimido de Itagüí (Antioquia). En 1989 el consejo de facultad de la Universidad Autónoma le otorgó una beca en reconocimiento a la importancia de su libro Pentimento.

[1]    Gumilla, Joseph. El Orinoco Ilustrado. Tomo II. 1741. Libro digitalizado por la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia.

[2]    Franz J. Ruiz y Pedro Ibarra Güell. Nacionalismo e Ilustración. Euskomedia.Org. 2009

[3]    Gumilla, Joseph. El Orinoco Ilustrado. 1741

[4]    Medina Pérez, Gonzalo. Historia del deporte en Antioquia. Medellín. IDEA, 2007. Página 84

[5]    Espero no recibir demandas de propiedad intelectual, por usar esta canción, como fondo musical del presente ensayo.

[6]    Choza, Jacinto. Historia de los Sentimiento. Editorial Thémata. 2011

[7]    Fernández Espinosa, Marta lucía. El Mirón y el Pozo Séptico de su Deseo. Periódico Virtual El Turbión. 14 de octubre 1023.

[8]    Pink Floy. The Show Must Go on. THE WALL. 1979.

[9]    Queen. The Show Must Go On. INNUENDO. 1991

[10]  Indignados. Movimiento Social contemporáneo que mimetiza a las revoluciones ilustradas, sin el peligro de las armas y bajo preceptos pacifistas. El Teatro de la Revolución, la comedia!

[11]  Corneille, Pierr. Le Menteur. 1644

[12]  Milla Navarro, Ángel. Sobre el verdadero autor de la frase «Los muertos que vos matáis gozan de buena salud». Periódico Destino. 1958

[13]  Vocalista de la agrupación inglesa de rock Queen

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