
MARIPOSAS NOCTURNAS
Por Manuel Cortés Castañeda*
RADIO
Yo también atrapé y maté una mariposa nocturna para evitar una muerte inminente, una vez el amanecer se escapa de las fauces de la noche y alguien va de puerta en puerta regando la mala noticia.

Por Manuel Cortés Castañeda*
RADIO
Yo también atrapé y maté una mariposa nocturna para evitar una muerte inminente, una vez el amanecer se escapa de las fauces de la noche y alguien va de puerta en puerta regando la mala noticia.

Por Mauricio Montoya* y Fernando Montoya**
Para los cristianos fue Jesús; para los judíos todavía no ha llegado; para los hindúes será Kalki (última encarnación de Vishnú), y para los musulmanes, al menos para una gran facción, el esperado es Imam Mahdi.
La palabra Mesías, protagonista de esta columna, tiene sus raíces en la lengua hebrea, específicamente en la palabra Mashiaj (מָשִׁיחַ), que significa ungido y que pasó al griego como Khristós (Χριστός) y que tiene una relación con el verbo griego Chrió (χρίω) que significa ungir.

Por John Jaime Estrada González*
La trayectoria del reino de Castilla desde finales del siglo XIV se puede establecer diciendo que fue una lucha incesante por el fortalecimiento de la autoridad monárquica. Ya desde el siglo XIII, el rey Alfonso X, «el Sabio» (1221-1252) contó en su corte entre muchos otros, con los oficios de Bruneto Lattini como notario. Dante lo encuentra en el infierno con sorpresa: «¿Vos aquí, Señor Brunetto? (Inf. XV;30) Y más adelante pese a estar allí: «con mi señor Brunetto sigo hablando», (Inf. XV;100). Alfonso X era aspirante al título de emperador del Sacro Imperio Germano. Para tal fin invirtió una fortuna y se apoyó en los mejores traductores de lenguas. Impedido por el Papa en esa ambición, trasladó el «fecho del imperio» a la península ibérica. Emprendió la actividad imperialista que continuaron sus sucesores y alcanzó su cenit a finales del siglo XV en la unificación de los reinos bajo una monarquía única. Castilla se hizo España; de lo que hoy día se lamentan las autonomías españolas, otrora fue el Imperio español de los Austria.

Por Julián Silva Puentes*
Ir a México y dejar de visitar la lucha libre en el Arena de México es como caminar en Bogotá sin el miedo a que te roben el celular. Es inevitable, es lo que quiero decir. Curiosamente, comer comida mejicana en México es lo último que te dan ganas de hacer. La cerveza bien fría sabe bien en cualquier lugar del mundo. En el «Arena» pedimos Tecate y gritamos el nombre del Místico, a pesar de que nunca habíamos escuchado de él.

Por Catalina Rincón-Bisbey*
Griselda ha sido la serie más vista de Netflix en los Estados Unidos y LatAm desde que salió el pasado 24 de enero. La serie fue escrita, producida y dirigida por el mismo gang que hizo Narcos. De ahí que la estética, los diálogos, el desarrollo de la historia y las actuaciones sean tan similares. También hay diferencias: no hay una voice over que esté analizando la historia ni imágenes o footage de sucesos reales que ayuden a entender el contexto sociopolítico.

Por Alma Guadalupe Corona Pérez*
La fuga significa separación, evasión, huida, escapada, salida; temática versátil que se presenta tanto en la literatura como en el cine. A lo largo de este artículo se rememora dicho tema como columna vertebral y sus posibles variables en algunos filmes y en dos nouvelles mexicanas: La fuga (2007) de Carlos Montemayor y Los muros de agua (1941) de José Revueltas.

Por Carlos Alberto Velásquez Córdoba*
Recuerdo que mi abuelo solía decir: «Cuando nací, la homosexualidad estaba prohibida, después era aceptada pero escondida, luego aceptada y pública, ¡hoy es aclamada, y ni se te ocurra hablar mal de ella…! Sólo espero morir antes de que sea obligatoria». Afortunadamente murió antes de ver el mundo tan loco en el que estamos.
Sí, lo acepto, soy anticuado como mi abuelo. Tal vez por esta razón he quedado impactado al leer lo que le pasó recientemente a los Thompson.

Por María Del Rocío Vallejo-Alegre*
«No tienes que sufrir para ser un poeta.
La adolescencia es suficiente sufrimiento para todos»
(John Ciardi)
«Atrapadas en la Escuela» es el resultado del trabajo de una docena de reconocidas escritoras mexicanas, pertenecientes a diferentes generaciones y a diversas regiones del país. En conjunto cubren una amplia variedad de temas desde muy diferentes puntos de vista y con estilos muy personales. Mónica Lavín nos explica que su objetivo es que los jóvenes, padres y maestros compartan estos temas entrañables y difíciles de la adolescencia.

Por Paula Andrea Pérez Reyes*
Queridos Lectores, quiero confesarles que es un honor para mí tener el gusto de volver a sentarme a escribir una columna. Hoy tengo el privilegio de hacer parte de los columnistas de Cronopio. Espero que sea un pequeño portal de reconocimiento para dar a conocer nuevas voces que escriben la historia de nuestra cultura y así, poder entrar en el mundo de aquellos rostros y sus diversas formas de narrar la vida.

Por José de Jesús Herrera Ospina*
La ética como reflexión racional sobre los actos humanos (morales) es la rama de la filosofía que trata de los deberes del individuo con la sociedad, con la naturaleza y consigo mismo. Desde el mismo momento en que los griegos con Aristóteles sistematizaron las formas de actuar; es decir, las costumbres, los usos (ethos), para diferenciarlo del pathos (que viene a ser las formas del actuar irracional, ilógico, llevado del sentimiento agónico de la vida), podríamos decir que inició la ética pública, que da lugar al gobierno público como forma de saber vivir bien en sociedad, y lo que caracterizó, en su momento histórico, esta ética dentro del actuar práctico de la sociedad política fue el concepto de areté, es decir, de virtud, que el estagirita explica con sendas precisiones en su obra.

Por Francisco de Borja Caballero y Molina*
Ha terminado la fiesta y frente a vos, tres cosas. Una mujer dormida y desnuda, la brújula y una mano huesuda, tuya. La mujer duerme dócil, te sabe su guardián, para eso han firmado el contrato. La brújula es lo que realmente te intriga a esta altura de la noche y de la borrachera. De la mano huesuda que es la tuya nos encargaremos más tarde.

Por Edinson Aladino*
Déjame consolarte del viaje de tu espada;
la tristeza es una ciudad en ruinas
y el poeta dibuja en los oídos de barro
la trama de tus días que es mi isla.
Déjame sorprenderte desnudo sobre la arena
recordando tu antigua vida;
tu desnudez ausente de guerrero y sabio,
de artesano y guía,
tu desnudez de rey en el destierro,
sin naufragio del barco deseado,
sin rutas o cabellera más precisa
que esta bahía a su temblor indócil.

Por Juan Salcedo Estrada*
I-II
Tocaba la comisura de tus labios mientras la flor se abría
con los dedos tocaba tus pestañas mientras la hoja seca caía al agua
Tus ojos buscaban los míos mientras el colibrí se posaba en la rama
Recuerdo algunas manos que me tocaron
el silencio que se entabló entre mi cuerpo y mi mente «estarás bien», me digo camino a casa
en las noches me llegan recuerdos de la persona que fui —desearía poder acostarme en una canoa y morir bajo el cielo de mayo—

Por Elizabeth Carvajal López*
Entró a la habitación, como lo hacía cada miércoles y domingo por la noche, mientras le llenaba la cabeza a su esposa con mentiras cada vez más ridículas, todo por estar en los brazos de Verónica, su amante, la mujer con la cual estaría casado de no ser porque el destino los juntó demasiado tarde, pero no lo suficiente como para no permitirse existir libres y suyos por unos instantes… al menos así lo veía Nicolás.

Por Luciana Moraes*
«Tentei chegar aqui com estas mãos» es un poemario cuyo nombre encierra ya un deliberado recelo. Intentar llegar con «estas manos» presenta un problema demostrativo, una desviación de lo obvio. En él toco temas paradójicos del ser humano, como el duelo y la lucha, la insatisfacción y el deseo, a través de diferentes tonos, ritmos y (des)marcos semióticos. La escritura continúa en diálogo con los años vividos, eso sí, bajo distintas miradas, como una amalgama de sensaciones del cuerpo femenino que palpita entre la euforia, el dolor, los lapsos y el recuerdo del tiempo.

Por Revista Cronopio
Pocas revistas pueden decir que tienen la trayectoria que, por fortuna y por constancia, hemos alcanzado. Nos alegra enormemente ver cómo ha ido creciendo este proyecto cultural que por allá, por el 2008 era apenas un esbozo en hojas de papel. Algo como Revista Cronopio no se veía en el panorama cultural colombiano desde hacía mucho tiempo. Nuestro antecesor editorial más cercano en contenidos, actualidad y variedad fue la revista Lectura y Arte, de la primera década del siglo pasado. Tuvieron que pasar más de cien años para que surgiera una revista que integrara todas las manifestaciones de las artes y las letras, además de estar actualizada con el lenguaje gráfico y técnico del momento. Esos somos nosotros: una revista donde caben todos. Por eso tomamos el nombre de los personajes de Cortázar, porque somos plurales y abiertos a todas las manifestaciones del espíritu humano.

Por Sergio Gaut vel Hartman*
Ilustraciones de Sara Serna Loaiza**
Abandonamos Formidable, el mayor supermercado del centro de compras, empujando los carros sin ganas. Las estanterías vacías, lúgubres, nos obligaban al éxodo, aunque las perspectivas de capturar algo en S.U.M. o en un supermercado más pequeño también eran remotas.
A mitad de camino, Búlgaro sacó del bolsillo una navaja imitación Victorinox y apoyándosela en el cuello amenazó con seccionarse la carótida.

Por Gabriel Arturo Castro*
Ilustraciones de Estefanía Montoya Echeverri**
Un día, un pastor que cuidaba su rebaño en los prados pensó: —¡Qué aburrimiento! Estoy cansado de vigilar el rebaño yo solo desde la mañana hasta la noche. ¡Ojalá ocurriese algo divertido! Entonces se le ocurrió una idea y corrió al pueblo dejando al rebaño solo.
— ¡Socorro! ¡Los lobos están atacando mi rebaño! —gritó.

Por Homero Carvalho Oliva*
En el velorio de la infame no volaba una mosca, volaban millones atraídas por el olor de la basura.
EL CUENTO DE SIEMPRE
«La amenaza de una guerra mundial ya no existe», Mikhail Gorbachev, diciembre 1991.

Por Paola Vicenzi*
Corre con dos dedos la ligera cortina y mira hacia la avenida. Detiene sus ojos empañados en el tránsito caótico de un jueves pasadas las siete de la tarde. Los peatones se apuran ante la inminencia de un chaparrón de verano. Lucio imagina gritos, insultos y bocinazos. Solo los imagina. Nada llega hasta el noveno piso, habitación 905: allí el silencio aturde. Suspira y se aparta de la ventana. Menea la cabeza, es un acto reflejo que niega. Niega. Y es que no, no es posible. Camina hacia la cama, toda la cautela del mundo en esos poquitos pasos, como si ese leve movimiento pudiese despertarla. Pero no. El médico le dijo que le dieron un sedante potente. Fue la única manera.

Por Anacristina Aristizábal*
Mi abuelo empezó a morir un día cualquiera de un año que ya no recuerdo. Fue tan imperceptible como un pequeño insecto que corroe invisiblemente un cuerpo. Pero no era realmente su cuerpo lo que buscaba, realmente buscaba su vida para depredarla.

Por Andrés Delgado*
«Dios hizo el coño, ojiva enorme, para los cristianos.
Y el culo, medio punto deforme, para los paganos».
(Theophile de Viau)
Un tuit, ya famoso en la red, dice: «Si la vida te da la espalda… tócale el culo». Según Julio Casares y su Diccionario ideológico de la lengua española, el culo tiene tantos sinónimos como adoradores y usuarios. Nombres tan comunes como nalgas, trasero, ojete y aposentaderas. Otros picarescos como trascorral, mapamundi, as de oros, ojo moreno, salvohonor y trasportín. Y otros asociados a los encantos de caballos y vacas: anca y cuadril. También se le llama al culo con palabras ingenuas o villanas: asentaderas, clamores, nalgatorio, tafanario, orificio, orto, derrier, jopo y sieso. Y en portugués se dice dunda. Ahora en tiempos de mundial usted puede decir: «Que bonita bunda você tem» y usted queda como un príncipe diciendo qué buen trasero tienes.

Por Pedro López Adorno*
Preámbulo
Ruego siga haciéndose largo el camino:
no encuentro aún la metáfora
que sepa describir lo que te escribo.

Por Gustavo Arango*
El descubrimiento de autores que nos entusiasman —aunque raro o, quizá, justo por eso— es una de esas alegrías que iluminan la vida de los que no podemos pasar un solo día sin leer. No es que haya riesgo de quedarnos sin material, pues con la mera relectura de nuestros favoritos tenemos suficiente, aunque lleguemos a vivir más de cien años. Pero, si uno no se mueve detrás de los rebaños pastoreados con las novedades de la industria editorial, el encuentro de voces amigas suele ser una aventura infrecuente e inesperada.

Por Memo Ánjel*
«Claro, si miras boca abajo todo te parece más grande»
(Darío Fo. ¡Aquí no paga nadie!)
LOS OBREROS POBRES
Son una multitud. Abundan en todas las ciudades grandes, sus barrios son de casas o edificios iguales (lo que los romanos llamaron ínsulas), tienen hijos y si no, vecinos; viven al día y lo que les pasa lo toman según crean, unos a través de la religión, otros a partir de alguna ideología de sindicato, añadiendo algo que han aprendido de radionovelas o películas de televisión. Y en estas creencias se contradicen (la fe es un asunto mutante), porque es más lo que cargan al escondido que lo que dicen y hacen. Los obreros pobres, y todos descendemos de alguno, sirven para películas neorrealistas italianas y turbas enloquecidas como las del acorazado Potenkim, en las que actúan sin ser actores y lo hacen bien, pues representar la pobreza es fácil: es un teatro continuo de lo marginal, carece de maquillaje y no memoriza palabras, sino que las pone en la boca sin que haya pena o ridículo. Los obreros pobres han pedido tanto, han reclamado tanto, han rezado tanto, han insultado tanto, que se saben de memoria lo que son. Y cuando no hay que comer, imaginan que comen.

Por Reinaldo Spitaletta*
En el primer párrafo de la novela Escoria, de Isaac Bashevis Singer, al lector le tocará aprovisionarse de paisajes, circunstancias y personajes históricos que, desde el principio, le podrán dar cierta información sobre un período del discurrir de Europa, en particular del imperio zarista ruso y de Polonia, sometida por aquel. Para eso, y otras cosas más, es la literatura: para saber. El primer nombre que aparece es el del protagonista (todavía el lector no lo sabe) llamado Max Barabander, que, como se irá descubriendo, ha llegado de la muy lejana Argentina a encontrarse con su pasado de altibajos en calles y barrios de Varsovia.

Por Catalina Franco Restrepo*
«La poesía, como la música, la pintura,
la danza, le permite expresar al ser humano
lo que el lenguaje corriente no alcanza a expresar:
las reflexiones y las emociones que nos causan lo bello
y lo triste, el amor y la muerte, lo confuso
y complejo del alma humana. Eso que llamamos lo inefable».
(Piedad Bonnett).
Últimamente recurro a la poesía con urgencia, como quien nada con sus últimos alientos hasta un tablón que flota en mar abierto. Ese tablón no me garantiza una orilla, no me cubre del sol ni de la lluvia, no me alimenta, pero me mantiene a flote en esa búsqueda, me permite mirar con más calma el horizonte.

Por José Cardona López*
I
Para que la mujer llegue al ahora que vivimos ella ha estado sometida a las exigencias que por siempre mitos, religiones y sociedades le han impuesto, las que desde hace unos siglos en buena parte han estado ungidas por el frufrú del «eterno femenino» que hemos leído, visto, sentido, y hasta heredado. Ya en los tiempos actuales, aquellas exigencias van a ser potenciadas por la industria del cuerpo que por lo general desde el mundo virtual enajena tanto a mujer como hombre, circunstancias que en el caso de la primera son mayores.

Por Luis Fernando Macías*
En El expediente Monaguillo, Emilio Alberto Restrepo alcanza el magisterio como escritor de novela negra y consolida la saga del investigador Joaquín Tornado, sobre todo en lo concerniente a su naturaleza de personaje singular en el mundo de la ficción de entretenimiento, cuyo valor agregado es la revelación de esa materia oscura de las perversiones que también constituyen nuestra condición humana.

Por Emilio Alberto Restrepo*
Tengo un personaje literario, el detective JOAQUÍN TORNADO, que merodea por la ciudad y se deja permear por sus luces, sus sombras, sus sonidos, su música.

Por Oswaldo Osorio*
Las listas son un divertimento para el cinéfilo y un punto de referencia para quien se quiera acercar sin prejuicios a un ejercicio que cruza el conocimiento especializado con el gusto personal. Son cien entradas sobre el cine colombiano para celebrar los cien números de la revista Cronopio. Hay aquí curiosidades, caprichos, reflexión histórica y crítica, aberraciones e inventarios.

Por Leo Castillo*
Para referirme a la Guerra según los griegos tengo que escribirla en mayúscula, pero no pretendo tratar el tremendo tema siguiendo a este admirable pueblo de la antigüedad. Para ellos la guerra es una fuerza que supera a los hombres, juguetes del destino, y como tal la personifican en un dios. Los romanos, como tantas otras cosas, entendieron esto tal los griegos, limitándose a traducir Ares por Marte; el dios de la guerra es también para Roma el rojo planeta de nuestro sistema solar. La guerra es roja.

Por Rafael Mauricio París Restrepo*
Toda ciencia antes ha sido ficción; pues es en el ámbito de los sueños y lo inabarcable, donde se comienza a construir la hipótesis, que luego de comprobarse, será ciencia aplicada. Por eso, no es extraño encontrar que el primer hombre volador se llamara Ícaro, y que sea un mito que presagió un artefacto llamado avión. Pareciera que el deseo se tamizara en el mundo del sueño, volviéndose realidad, cuando la prospectiva, la voluntad de ser y la madurez tecnológica coinciden en sus intenciones. Entonces, la ciencia ficción, fuera de ser divertimento, siempre ha sido real, como proceso mental de conceptualización anticipada, que une el corazón con la mente; y, luego, a esta con la mano que construye el universo.

Por Catalina Rincón-Bisbey*
«El jefe», la última canción de Shakira en la que colabora con Fuerza Régida, una banda mexicana de California, parece el cierre de la tanda de canciones que sacó a propósito de su ruptura con Piqué. Excepto por «El jefe», en el que el tema gira en torno a la explotación laboral, «Melancolía», «Vol. 53» y «TQG» son fieles a la Shakira que sus fans aclaman como paradigma de la educación sentimental —básicamente porque todas sus canciones hablan del amor/desamor—. Shakira se ha adaptado al mercado de la música con maestría y lo ha hecho en dos idiomas, lo que no es un logro menor.

Por Manuel Cortés Castañeda*
LÁPIZ SIN PUNTA
Querido amigo te escribo para decirte que hoy no sé quién eres; he mirado tus fotos, he leído tus cartas, he pensado en el amor y sin embargo no puedo recordarte… Ni siquiera una sombra, el olor que dejaste, tus zapatos tan tuyos, nada quiere ayudarme… Solo llega un vacío, una puerta que no abre, un dolor que no es mío, un silencio de nadie… Sin embargo, te escribo con la esperanza puesta en que todo se junte, y el destino me ayude a encontrar la moneda que me muestre tu rostro para lograr conocerte.

Por Ernesto Gómez-Mendoza*
Uno puede imaginarse a los raros del salón escribiendo crónica. Practicando ese arte (¿modo de vida?) «vintage», entrando y saliendo de la narrativa que evoca al García Márquez cronista, pobre y flaco, que vivía en el mismo edificio en donde funcionaba El Heraldo y extorsionaba crónicas de la flaca realidad. Gracias por existir, les digo, porque el mundo no sería mundo sin loquitos, sin raros, sin esos chicos que no tienen novia pero le sacan música a la pobreza y a los horizontes estrechos. Tal vez la crónica, más que un arte es un modo de vida.

Por Ricardo Bugarín*
CASCO
Modesto. No muy vistoso. Holgado y cómodo. Necesario en este espacio de tacurúes donde el sol cae como hoja de guillotina. En el frente se lee, ya algo despintado, Las Tipas. A la familia le trae distintos recuerdos. Mi hermano recuerda los veranos, a mí me trae sonidos de odas que la abuela repetía en homenaje a los tiempos de independencia. Mi hermana en cuanto lo vio, dijo: yo le hago un baño. A ella nunca le gustó la idea de vencer intemperie para hacer esas intimidades. Yo pienso que a caballo regalado… Por lo demás, cuarenta mil hectáreas no le vienen mal a nadie.

Por Julián Silva Puentes*
Mi primo Luis Fernando cree que soy ingenuo porque mis nociones de la política andan siempre por las nubes. En todo caso, rara vez tocamos el tema debido a que se nos da muy mal; si acaso decimos cifras del todo inexactas acerca del proceso de paz y aseguramos que este o aquel político es corrupto. De todas formas, en época de elecciones es difícil no decir algo al respecto, especialmente si les pasa como a mí y se creen más inteligentes de lo que en realidad son.

Por John Jaime Estrada González*
Aunque el Libro de buen amor (1335–1345) sea una de las obras más destacadas de la literatura medieval castellana; su autor, Juan Ruiz, según en el texto, continúa siendo desconocido en la historiografía literaria. Fue un poeta probablemente cercano a las jerarquías eclesiásticas de la época. El título de la obra no es el original, fue el resultado de los estudios filológicos del siglo XX. El personaje, un arcipreste, fue equiparado a un «ajuglarado», y con ello la obra se catalogó como paródica, irónica y burlona. Aquella taxonomía se difundió en la enseñanza escolar, asemejando el personaje a los de Chaucer o Bocaccio. Vista sólo bajo esa retícula, se desdeñó su contenido relacionado con los debates teológicos, filosóficos y eclesiológicos de la época.

Por Consuelo Hernández*
Voy a pavonear mi dolor y mis angustias
perdón por este desatino
pero es lo único que me ha dejado este tiempo
de persistente caída hacia el abismo.
OTRA ORILLA