
CAE EL TELÓN EN EL TEATRO DE LA SCALA
Por Rafael Miranda*
El escenario estaba listo. El primer acto había acabado y la soprano inmortal, María Callas, había terminado una hermosa versión de «Sempre libera». El público de La Scala se había puesto de pie para aplaudir su interpretación, llena de emoción. Había capturado a la perfección el deseo de Violeta Valery de vivir siempre libre y sin ataduras, en un mundo de placeres efímeros que pudieran durar hasta que llegara el momento de su muerte, que ella intuía ya sería bastante prematura.












































